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Mar, Mar
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A 50 años del golpe genocida

¿Cómo se relacionan los genocidios perpetrados por los europeos que conquistaron nuestro continente, con la matanza cometida por el Estado argentino contra los pueblos originarios y la masacre que se institucionalizó el 24 de marzo de 1976? Sobre esto reflexiona la abogada integrante de la Liga Argentina por los Derechos Humanos, Andrea Reile.

El 24 de marzo es una fecha fuerte para la memoria, entre otras cosas, porque habla del inicio de un momento caracterizado por el genocidio. Pero puede pensarse, ¿fue tan original aquel proceso? ¿Puede suponerse que no hay un hilo conductor entre lo sucedido durante esos años terribles y otros momentos de nuestra historia? “Uno no puede pararse en la historia para mirar un solo hecho, sino que se debe tener el ejercicio de poder ver una secuencia de hechos y sus consecuencias, sus resultados, y en nuestra historia el cruel golpe de 1976 viene como consecuencia de otros hechos históricos que hemos atravesado”, recalcó desde General Roca, Río Negro, la abogada integrante de la Liga Argentina por los Derechos Humanos Andrea Reile en diálogo con Nuestra Propuesta. Asimismo, recordó que el primer genocidio en nuestro continente fue el perpetrado contra quienes ya vivían en estas tierras cuando llegaron los europeos: “Esto nunca fue juzgado ni condenado judicialmente más allá de las condenas que hacemos desde el punto de vista del análisis histórico. Esto nunca tuvo ninguna consecuencia para los países que lo llevaron a cabo, pero tampoco contra el poder económico que hizo que eso se produjese y que se benefició con el mal llamado ‘descubrimiento de América’ por parte de los europeos, que se puede establecer como un antecedente histórico de todo lo que viene después”.

En este sentido, la abogada liguista de la Patagonia, puntualizó que tampoco puede obviarse “la llamada ‘Conquista del Desierto’, que describe el momento en que el incipiente Estado utilizó el genocidio como forma de acumulación de tierras y capital para el Estado y lo hizo a través del terror, la matanza indiscriminada de pueblos indígenas que habitaban nuestra Patagonia, que fueron diezmados y corridos de sus territorios, despojados de sus tierras y bienes y en muchos casos de su cultura e identidad”.

En tanto que aclaró que “nunca se juzgó a los responsables de ese genocidio y nunca se responsabilizó al poder económico real que llevó adelante esta acción a través del Estado”. A a la hora de reflexionar sobre estos hechos históricos, resulta preciso poder establecer “quién fue el responsable y para qué se hizo esta matanza de personas”. Por eso es que Reile complementó indicando que “al analizar el golpe de Estado de 1976, debemos señalar la raíz económica que tuvo y entonces advertimos que a partir de ese momento hubo un cambio económico negativo, del mismo modo que lo hubo con la llegada de los europeos que se beneficiaron expoliando a los pueblos de nuestro continente”, así como “la hubo con la ‘Conquista del Desierto’ que propició un proceso de acumulación de riqueza en pocas manos que sentó bases que aún perduran”.

Entonces, la inegrante de la Ladh, hizo hincapié en que “1976 es un hecho violento para la población destinado a producir ese cambio de matriz económica” y subrayó que “esto queda en evidencia cuando se ve cómo, pese a todos los problemas y tironeos, hasta entonces había un momento en el que la distribución de la riqueza era más equitativa”. Como consecuencia de ese cambio impuesto en la matriz económica nacional con el golpe y la dictadura genocida, el sector más concentrado del poder en Argentina “revirtió esa situación a través de un genocidio y utilizó ese método porque los genocidios anteriores nunca se habían juzgado y sus responsables nunca habían tenido consecuencias”.

Apoyada en este raconto hiatórico, afirmó que para sostener el plan económico que José Alfredo Martínez de Hoz anunció el 2 de abril de 1976, “echaron mano a la herramienta que venían usando desde hacía casi dos siglos sin que nadie fuera nunca juzgado ni condenado por eso” y en tal dirección destacó que esto explica “la necesidad de llevar adelante los juicios de lesa humanidad y poder llegar a condenas por los delitos aberrantes que fueron perpetrados durante el terrorismo de Estado y que ellas sean de cumplimiento efectivo”. De otra forma, enfatizó que no podrá existir “un nunca más real”.

Es así que de cara a la jornada en la que, en todo el país, se va a movilizar a medio siglo del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, “debemos pensar esas dos variables, teniendo muy claro que en aquello que se pretende instaurar cada vez que el Estado avanza contra la población civil, siempre la raíz está en intentar forzar un cambio económico que beneficie a unos pocos poderosos”. Al mismo tiempo, señaló que “tenemos que ser muy conscientes de que es preciso juzgar estos procesos, mirarlos y analizarlos para hacer un corte”. Y añadió que “hoy en día no se puede pensar en un golpe como el de 1976 porque vieron que eso se juzgó y condenó a parte de sus responsables y aunque sea con dificultades se avanza también en la responsabilidad empresarial que tuvo”. A partir de estas conquistas, reivindicó a quienes nos antecedieron en una lucha permanente “porque  han hecho un gran trabajo por la Memoria, la Verdad y la Justicia”. E insistió con que resulta indispensable subrayar la motivación económica que está en el tuétano del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976 “y eso es algo que tiene un sentido de continuidad con lo que sucede ahora mismo en nuestro país, entre otras cosas, con la desregulación del mercado en perjuicio de la industria nacional, pero que fundamentalmente afecta nuestra soberanía, algo que vemos con claridad en la Patagonia con la extranjerización de las tierras y la entrega de nuestros recursos naturales”. Dado que aseguró que el del gobierno de Javier Milei “es el mismo modelo económico de 1976 cuando, para imponerlo, hicieron desaparecer a una generación completa, algo que ahora se repite con la exclusión a la que se somete al pueblo”.