A cincuenta años del golpe de Estado de 1976, una multitud colmó la Plaza de Mayo y se movilizó en todo el país en defensa de la Memoria, la Verdad y la Justicia. El Partido Comunista tuvo una presencia destacada, con columnas nutridas y consignas que denunciaron la continuidad del plan económico de la dictadura. Dirigentes y militantes reafirmaron la necesidad de profundizar la lucha frente al avance del negacionismo y el ajuste.
La jornada del 24 de marzo volvió a inscribirse en la historia de las grandes movilizaciones populares de la Argentina. A cincuenta años del golpe de Estado de 1976, una multitud colmó la Plaza de Mayo y se replicó en cada ciudad y pueblo del país para reafirmar las banderas de Memoria, Verdad y Justicia. En ese marco, el Partido Comunista, la Federación Juvenil Comunista y la Liga Argentina por los Derechos Humanos tuvieron una participación destacada, nutrida y colorida, con columnas que tiñeron de rojo las calles y expresaron, con claridad política, la vigencia de las luchas de ayer frente a las ofensivas reaccionarias y neofascistas del presente.
La movilización, que desde horas del mediodía desbordó la Plaza de Mayo, fue también una contundente respuesta al negacionismo y a las políticas de ajuste, hambre y represión del gobierno de Javier Milei y Victoria Villarruel. Bajo la consigna “Que digan dónde están”, miles de voces volvieron a exigir la aparición de los detenidos-desaparecidos y de los nietos apropiados, al tiempo que se denunció la continuidad del plan económico impuesto por la última dictadura cívico-militar. En ese sentido, la consigna levantada por el Partido Comunista sintetizó el carácter de la jornada: frente a un gobierno que pretende profundizar ese rumbo, reafirmando las banderas de la revolución por las que lucharon lxs treinta mil.
Desde la columna comunista, el Secretario General del Partido Comunista de la Argentina, Jorge Kreyness, remarcó que “otra vez los comunistas estamos un 24 de marzo en las calles. Esta vez, enfrentando el plan de ajuste, entrega y represión del presidente Milei”, al que caracterizó como continuidad directa de la dictadura, ya que —señaló— se trata de “una política que continúa la política económica de Videla y Martínez de Hoz”. En ese sentido, advirtió que “es una política que no se puede aplicar sin represión”, y alertó sobre la preparación de “un nuevo Plan Cóndor, dirigido desde Washington y supervisado por el Comando Sur de Estados Unidos”. Asimismo, denunció que “el gobierno de Milei es cómplice del gobierno imperialista de Trump”, una relación que —explicó— expresa las condiciones de dependencia de la Argentina respecto de Estados Unidos. Frente a este escenario, sostuvo que “por ello, el Partido Comunista se propone la creación de un poderoso frente antiimperialista, contra los crímenes de ayer y de hoy”.
Por su parte, Zaida Chmaruk — Secretaríia de Relaciones Políticas del Partido— destacó que la movilización se inscribe en una continuidad histórica de lucha contra un proceso de expoliación que no se ha detenido, al tiempo que reivindicó a los treinta mil como militantes por la patria socialista y denunció los límites estructurales de una democracia “restringida y elitista” incapaz de garantizar los derechos del pueblo. En la misma línea, Ariel Elger —Secretario del PC de la Ciudad de Buenos Aires— destacó que la lucha por Memoria, Verdad y Justicia es una tarea permanente, “de todos los años, de todos los días”, y vinculó esa continuidad con los procesos judiciales en curso, en particular con la causa Pomar, cuyo juicio tendrá una primera audiencia pública el 30 de marzo en los tribunales de Comodoro Py. Allí se juzgará el secuestro y desaparición de militantes comunistas ocurrido en mayo de 1977 en el local de avenida Callao, en el marco del accionar del centro clandestino Pomar, que operaba bajo la órbita de la SIDE como parte del Plan Cóndor. Elger recordó a Luis Cervera Novo, Carmen Candelaria Román, Ricardo Gómez y Juan Cesareo Arano como militantes comprometidos con su pueblo, y sostuvo que “sus historias forman parte de una memoria viva que hoy se proyecta en la lucha contra quienes pretenden reeditar el saqueo del país y la subordinación al imperialismo”.
Memoria militante y continuidad de la lucha
El documento leído en Plaza de Mayo —y replicado en todo el país— sintetizó el sentido político de la jornada al afirmar que “la memoria se defiende luchando” y que resulta imprescindible unir las luchas en un contexto signado por el avance de gobiernos de ultraderecha en la región articulados con el imperialismo. “A cincuenta años del golpe genocida, estamos juntos nuevamente en esta histórica Plaza, y en todas las plazas del país, con profunda convicción”, sostiene el texto, que además recorre la rica tradición de lucha y resistencia del pueblo argentino y reivindica esas experiencias como herramientas para fortalecer la lucha actual contra el gobierno neofascista y neocolonial de Milei y Villarruel. En ese marco, se subraya que quienes fueron desaparecidos “eran hijos e hijas de este pueblo”, portadores de sueños y proyectos de transformación social cuya realización sigue siendo una tarea inconclusa.
El documento caracteriza el golpe de 1976 como cívico-militar, con la participación activa de grupos económicos, sectores de la Iglesia y la embajada de Estados Unidos, y lo inscribe en una estrategia regional de dominación como fue el Plan Cóndor. Al mismo tiempo, reafirma que “¡Son 30.000! Fue y es genocidio. ¡No olvidamos, no perdonamos y no nos reconciliamos!”, dejando en claro la vigencia de una memoria activa y combativa frente a los intentos de relativización o negación.
En esta línea, Marcelo Rodríguez, Secretario de Relaciones Internacionales del PC, subrayó que “hay que dar continuidad a la lucha por Memoria, Verdad y Justicia”, especialmente “en este complejo contexto en el cual han ganado lugar, alentados por el gobierno de Javier Milei, grupos de negacionistas y otros directamente reivindicadores del accionar de la dictadura y sus socios civiles”. En ese marco, definió sin ambigüedades que el del 24 de marzo de 1976 “fue un golpe de Estado militar-patronal y eclesiástico” e insistió en la necesidad de realizar un “ejercicio de memoria militante” que permita comprender aquellos hechos como parte de una estrategia represiva de alcance continental. Al respecto, explicó que ese proceso se inscribió en el Plan Cóndor, “que estuvo destinado a coordinar la represión en Nuestra América”, y recordó que esta política criminal tuvo antecedentes en el accionar de “grupos paramilitares y escuadrones de la muerte como el de la Triple A en Argentina”. Asimismo, señaló que estas prácticas represivas se nutrieron de experiencias internacionales, al tiempo que remarcó su articulación con doctrinas como la Seguridad Nacional y la Seguridad Continental, promovidas por Estados Unidos y sus agencias, en el marco de un dispositivo global de persecución, tortura y exterminio.
Cristian Poli, Secretario del PC de la provincia de Buenos Aires, reafirmó que el Partido Comunista “está donde hay que estar: en las calles, en las fábricas, en los barrios y en las escuelas”, y subrayó que la movilización del 24 de marzo se enmarca en una lucha más amplia contra las políticas del gobierno actual, en particular la reforma laboral, a la que caracterizó como continuidad del programa de la dictadura. En esa línea, sostuvo que “Milei, Villarruel y Videla representan un mismo proyecto político y económico”. Frente a la entrega de nuestra soberanía, agregó la importancia de sostener en esta fecha las consignas de lucha “contra el Fondo Monetario Internacional” y la defensa de nuestros recursos naturales y territorios ocupados “como las Islas Malvinas y Lago Escondido”.
Finalmente, Guadalupe Viñuela Flores, dirigente de la Fede, aportó la voz de la juventud comunista al afirmar que, a cincuenta años del golpe, “los lápices siguen escribiendo”, en una clara reivindicación de las luchas estudiantiles y de la educación pública. “Vamos a seguir luchando por la educación por y para el pueblo. ¡No nos han vencido!”, expresó, sintetizando la continuidad generacional de un proyecto político que, lejos de agotarse en la memoria, se proyecta como práctica viva en el presente.
La jornada del 24 de marzo volvió a demostrar que la memoria histórica del pueblo argentino no es ejercicio residual, sino una fuerza viva y dominante que se expresa en las calles y que articula pasado y presente en una misma lucha. En ese escenario, el Partido Comunista reafirmó su protagonismo como una de las corrientes políticas que, con mayor coherencia, sostiene y proyecta las banderas de los treinta mil en la pelea contra el negacionismo, el imperialismo y la dependencia.