Con edición digital y gratuita, la obra escrita por Sergio Marelli —con prólogo de Víctor Heredia— reconstruye la trayectoria de Alejandro “Gurí” Jáuregui, fundador del Quinteto Tiempo. A partir de sus propias memorias inconclusas y de decenas de testimonios, el libro retrata la dimensión artística y política de una figura clave de la canción popular latinoamericana.
La publicación de Una voz en el tiempo. Un viaje por la memoria de Gurí: Alejandro Eduardo Jáuregui constituye un acontecimiento significativo para la cultura popular, no solo comunista. El libro, editado por la Facultad de Artes de la Universidad Nacional de La Plata, recupera la vida de quien fuera fundador, voz y motor del Quinteto Tiempo, una de las experiencias más relevantes del cancionero latinoamericano comprometido. La obra, escrita por Sergio Marelli a partir de materiales dejados por el propio Gurí y enriquecida con decenas de testimonios, se propone reconstruir no sólo una biografía, sino también una época y una concepción del arte profundamente ligada a las luchas de los pueblos.
Alejandro Eduardo Jáuregui (1946–2020) fue mucho más que un músico. Fue un militante de la canción. Integrante del Partido Comunista, supo concebir la música como herramienta de intervención política y cultural. Desde fines de los años sesenta, el Quinteto Tiempo se inscribió en la corriente del Nuevo Cancionero, con una proyección continental poco frecuente para un grupo argentino. Sus vínculos con figuras como Mercedes Sosa, Armando Tejada Gómez, Víctor Jara, León Gieco o Alfredo Zitarrosa, así como su cercanía con procesos revolucionarios en Centroamérica, dan cuenta de una práctica artística inseparable de su compromiso.
El libro adopta la forma de un relato coral, donde múltiples voces reconstruyen al Gurí en su dimensión humana, política y artística. Ese carácter colectivo responde a la propia concepción estética y política de Jáuregui, para quien la canción popular era, ante todo, una construcción común. “Memoria sin nostalgia”, podría decirse, donde conviven la risa, la convicción y la experiencia compartida en escenarios y trincheras.
En ese sentido, el testimonio de su hijo, Germán Jáuregui, aporta una clave íntima y a la vez reveladora del proceso que dio origen al libro. “Me acuerdo de que le insistí bastante para que escribiera, porque siempre nos contaba sus anécdotas, sus vivencias, las giras, todo eso que está condensado en el libro, aunque quedaron muchas cosas afuera”, señaló en conversación con Nuestra Propuesta. Y agregó: “Por suerte me dio bolilla y pudo escribir sus memorias; sobre ese material, luego Sergio Marelli hizo el libro, que quedó muchísimo mejor, más profundo, más certero en las fechas, y con el agregado, por supuesto, de todas las personas que también comentan y hablan sobre los recuerdos que mi viejo dejó”.
La reconstrucción de esas memorias permite acceder a momentos clave de la historia cultural y política latinoamericana. Germán recuerda, por ejemplo, uno de los episodios formativos de su padre. A mediados de la década del sesenta con un grupo de amigos fue al Festival de Cosquín. “En la última noche lograron colarse en el escenario mayor de Cosquín y vieron a Cafrune, en ese hecho histórico en el que, sin consultar a la organización, subió por primera vez a Mercedes Sosa. La hizo cantar sin que la organización lo supiera; Mercedes la rompió y mi viejo quedó fascinado”. Esa experiencia, sumada a la efervescencia política de la época, terminaría de moldear la decisión de Jáuregui de formar un grupo comprometido con la canción popular.
De ese impulso surgiría el Quinteto Tiempo, nacido en La Plata a partir del coro de Bellas Artes. “Cuando volvió ya tenía en la cabeza formar un grupo folclórico de música popular, vinculado también al Nuevo Cancionero”, relató Germán. Y recordó el encuentro con Jorge Cumbo y la conformación inicial del grupo: “del coro de Bellas Artes extrajeron a cinco personas que serían la primera formación del Quinteto Vocal Tiempo. Eduardo Molina siguió hasta el final junto con mi papá, siendo ambos los fundadores del Quinteto”.
El libro también permite dimensionar la coherencia vital del Gurí, un rasgo que su hijo subraya con énfasis: “Lo primero es que hay una coherencia de toda la vida. Es abrazar la música, la canción popular, todos los ritmos”. Esa coherencia se expresaba tanto en su militancia como en su curiosidad artística: “Mi viejo era un tipo al que le gustaba muchísimo juntar discos y traía un montón de cosas de las giras, sobre todo de Latinoamérica: sones nuevos, ritmos nuevos que respondían a las tradiciones folclóricas de cada uno de los países donde cantaban”.
Esa vocación de aprendizaje permanente, sumada a su “humor vigoroso”, su “perspicacia política” y su “voluntad incansable de inventar proyectos”, según lo recuerdan quienes lo conocieron, conforman el retrato de un artista integral. Un creador que entendió que cantar, en determinados contextos históricos, implicaba también “poner el cuerpo”. “Una voz en el tiempo” viene así a saldar, en parte, una deuda: la de fijar en la memoria colectiva la trayectoria de un protagonista central de la canción popular latinoamericana. Y lo hace recuperando una trayectoria vital y artística que sigue interpelando el presente. Porque, como demuestra la vida del Gurí Jáuregui, la canción —cuando está arraigada en el pueblo— es siempre una forma de imaginar y construir otro mundo posible.
La descarga gratuita de “Una voz en el tiempo. Un viaje por la memoria de Gurí: Alejandro Eduardo Jáuregui” se puede hacer desde el siguiente enlace: https://unavozeneltiempo.github.io/#descargar