A 210 años de la declaración de la Independencia, liberarnos del yugo del gobierno neocolonial de Javier Milei y de los poderes que lo sostienen, requiere de la unidad de todas las luchas contra las políticas de ajuste y saqueo ordenadas por Washington y el FMI, que no paran de hambrear a nuestro pueblo y de entregar nuestra soberanía. Ante una democracia cada vez más elitista y registringida, que nos recorta permanentemente derechos y libertades, se impone como desafío inmediato construir bases de poder popular sobre las que pueda apoyarse una alternativa política patriótica y antiimperialista para abrirle paso a una nueva etapa histórica en nuestro país y avanzar hacia la liberación nacional y social. No hay margen para la moderación ni el sectarismo. Reproducimos la declaración del Comité Central del Partido Comunista de la Argentina para este 9 de julio.
Los avances del Gobierno de Javier Milei con el Super RIGI, la flexibilización laboral y la ley de inviolabilidad de la propiedad privada, que facilita la compra de tierras a privados y estados extranjeros, se suman a la larga saga de entrega de nuestra soberanía y ponen en evidencia que la construcción de un frente patriótico antiimperialista que luche por la liberación nacional y social no tiene que trazarse como un objetivo a largo plazo: se vuelve una tarea urgente.
Ante la radicalización del plan de dominación de los Estados Unidos sobre nuestro país y toda la región, es indispensable forjar la unidad de quienes resistimos contra el ajuste, el saqueo y la represión y abocarnos a la construcción de un frente patriótico, antiimperialista y soberanista que conforme una herramienta política común con programa, debate, lucha y perspectiva hacia la liberación social.
Las dinámicas injustas del capitalismo se acentúan, promoviendo por un lado la concentración de la riqueza en cada vez menos manos y, por el otro, el crecimiento exponencial de la pobreza. Para abrir una nueva etapa histórica en Argentina debemos fortalecer, como prioridad, la unidad entre las fuerzas políticas y sociales dispuestas a refundar una Patria sin tutelajes sostenida en el poder popular.
Las luchas que venimos protagonizando por la universidad y la educación pública, contra la destrucción del salario y los puestos de trabajo, las de los jubilados, las del movimiento feminista contra la violencia machista patriarcal y tantas otras más, pierden fuerza si no logramos articularlas.
Luchar en unidad contra el ajuste desenfrenado y la entrega absoluta de la soberanía nacional es un imperativo del momento actual. La preocupante dispersión de las demandas sectoriales encuentra una explicación objetiva en las durísimas condiciones materiales de vida que enfrenta diariamente la mayoría de nuestro pueblo, que sigue sin poder resolver sus problemas prácticos. Como emergente de las carencias y las necesidades que atraviesa la clase, el pluriempleo y la precarización laboral se van consolidando.
A esto se suma la política conciliadora de la CGT y las limitaciones y dificultades del peronismo, enredado en sus internas, para poder plantar una clara postura contra el gobierno en todos los ámbitos. Además de la complicidad de un amplio arco de sectores que se dicen opositores pero que le han facilitado y le siguen facilitando la aprobación de leyes a este gobierno hambreador y vendepatria. De esta forma, la crisis de representación política de nuestro pueblo se acentúa y hace que sean mayores los desafíos para las fuerzas de izquierda, patrióticas y revolucionarias.
Ante el avance de un mundo multipolar con China como motor, las fuerzas de la depredación imperial, articuladas por EEUU e Israel, exponen con violencia genocida su voracidad. En este marco no podemos dejar de expresar nuestra solidaridad con el pueblo palestino, el pueblo iraní y todos los pueblos agredidos. Al mismo tiempo, la feroz ofensiva imperialista también se desata contra nuestro continente con una injerencia abierta en procesos electorales, apoyo a gobiernos de ultraderecha y desestabilización a gobiernos progresistas. La invasión y el bombardeo contra la República Bolivariana de Venezuela, con el secuestro de su presidente Nicolás Maduro y de la diputada Cilia Flores, así como las amenazas de agresión militar contra Cuba, de la mano del recrudecimiento del bloqueo por medio de un asfixiante cerco energético, son los ejemplos más elocuentes de los planes del Imperio para hacer de Nuestra América su patio trasero.
En este escenario global y regional, las políticas ordenadas por la embajada yanqui están haciendo pedazos a la Argentina, convirtiéndola en una factoría extractivista y en una base de operaciones para un despliegue militar de las fuerzas militares de los Estados Unidos en la región. La renovada Doctrina Monroe con el Corolario Trump está dando paso a un nuevo Plan Cóndor, que hasta el momento se expresa por otros métodos pero que persigue los mismos fines de dominación que en tiempos de dictaduras cipayas y genocidas. Contra los avances del enemigo en común, queda claro que la lucha por la emancipación en nuestro país no puede escindirse de la lucha por la emancipación continental.
Un 9 de julio en lucha
La conmemoración de nuestra primera Independencia nos encuentra enfrentando el saqueo, el industricidio, los despidos, la precarización laboral, con jubilaciones hundidas en la miseria, ataques sistemáticos a la educación y la salud públicas, vaciamiento del presupuesto para la universidad, la ciencia, la cultura y de un sinfín de áreas estatales; todo esto atravesado por una democracia cada vez más elitista y excluyente.
Esta coyuntura nos coloca ante la obligación patriótica de profundizar un debate programático al calor de la resistencia contra un gobierno subordinado por completo a los dictados de Washington, el FMI y el capital concentrado. No hay margen para la moderación ni el sectarismo.
Desde el PC creemos que esa Patria con plena igualdad de derechos y oportunidades, justa y soberana, esa patria liberada con la que soñamos y por la que luchamos es una Patria Socialista; la misma con la que han soñado y por la que han dado su vida desde sus distintas tradiciones políticas nuestros 30 mil compañerxs detenidxs-desaparecidxs.
Cuando el pueblo no llega a fin de mes no puede esperarse hasta las elecciones para torcer la historia. Que se escuche nuevamente el ruido de rotas cadenas. Transformemos la bronca en poder popular y rebeldía organizada: enfrentemos y derrotemos en las calles al gobierno entreguista de Milei y sus cómplices.
Construyamos en las luchas un frente político patriótico y antimperialista y avancemos en unidad hacia una Segunda y Definitiva Independencia.
¡Ni un minuto de tregua!
¡Liberación o dependencia!
¡Fuera Milei!
Comité Central del Partido Comunista de la Argentina