La Corriente Lohana Berkins destacó la necesidad de reafirmar el carácter obrero y clasista de la fecha para enfrentar la ofensiva actual: “No es una jornada simbólica ni una festividad de género abstracta. Nace de la sangre y la lucha de las trabajadoras que dieron su vida por la jornada de ocho horas y condiciones dignas frente a la superexplotación capitalista”.
“Este 8 de marzo, el grito de las mujeres y diversidades no es solo un recordatorio de la desigualdad, sino un acto de resistencia revolucionaria frente a un modelo político que pretende borrarnos de la historia”, recalcó la Corriente Lohana Berkins (CLB), de cara al Día Internacional de la Mujer Trabajadora.
Este año, el paro se realizará el lunes 9 de marzo, con movilización a partir de las 15 horas. Si bien el epicentro será en Ciudad de Buenos Aires, desde Congreso a Plaza de Mayo, va a tener réplicas en las principales ciudades del país. Desde la Corriente puntualizaron que “para enfrentar la ofensiva actual debemos reafirmar con claridad el carácter histórico, obrero y de clase de la fecha”, y concluyeron que el 8M “no es una jornada simbólica ni una festividad de género abstracta: nace de la sangre y la lucha de las trabajadoras que dieron su vida por la jornada de ocho horas y condiciones dignas frente a la superexplotación capitalista”.
Asimismo, se hizo un diagnóstico de la crítica situación que atraviesa el mundo: “el imperialismo nos sigue poniendo en la primera línea de fuego, como en la historia de las guerras, la vida de las mujeres y niñeces era arrebatada para someter a los pueblos”. En tal sentido, se recordó que el primer objetivo que Estados Unidos atacó en Irán fue una escuela de niñas, con bombas que asesinaron a más de un centenar de alumnas, entre otras personas: “repudiamos enérgicamente esta escalada brutal de violencia y guerra imperialista y sumamos el pedido por las niñeces y el pueblo de Palestina que sigue sufriendo un genocidio a manos de Israel, el socio asesino de EE.UU.”.
Por otra parte, la CLB fue clara al exigir la inmediata liberación del presidente de Venezuela Nicolás Maduro y de la diputada Cilia Flores, quien “también es una dirigente de la Revolución Bolivariana que padece, junto a su esposo, la ilegal e ilegítima prisión en el corazón del Imperio”.
En otro pasaje de su declaración advirtió que el gobierno que encabeza Javier Milei, “con su sesgo profundamente misógino, busca aniquilar conquistas mediante una reforma laboral que nos retrotrae a la brutalidad del siglo 19” y, en esta línea, indicó que “al atacar la estabilidad, facilitar los despidos y desmantelar los límites de la jornada laboral, el oficialismo no solo precariza el empleo, sino que intenta quebrar la columna vertebral de la organización trabajadora, devolviéndonos a una época de indefensión absoluta ante la patronal”.
En un contexto de ajuste salvaje y feminización de la pobreza que se profundiza día a día, las compañeras puntualizaron que “las mujeres y diversidades ocupamos los sectores más precarizados, en el trabajo informal, en las tareas de cuidado no remuneradas y en los empleos peor pagos”. También señalaron que, cuando el gobierno recorta comedores, congela salarios y desmantela políticas de género, “está golpeando quirúrgicamente a quienes sostienen la red de supervivencia en los barrios”.
Estos balances permiten afirmar una vergonzosa normalidad: “la crisis tiene rostro de mujer y de diversidad porque el capital utiliza nuestra vulnerabilidad para abaratar el costo de la fuerza de trabajo y disciplinar a quienes cuestionan el orden social injusto”.
Ante esta avanzada contra los derechos de la clase, la CLB pronunció su enfático rechazo a la reforma laboral y a toda forma de flexibilización como principal bandera a levantar en el marco de este 8M. “Nuestra tarea es responder con organización, conciencia de clase y unidad en la lucha”, remarcó. Y la lucha no es solo en el mundo del trabajo, sino “contra todas las formas de opresión, también contra la explotación sexual que hoy se impone nuevamente bajo el canto de sirena capitalista que empuja al sistema prostituyente como falsa solución a la pobreza”.
El enfoque de la Corriente Lohana Berkins es claro, la construcción de una respuesta masiva en las calles, con sentido de clase, histórico y de presente, ya que “reivindicar a las mártires obreras no es un gesto del pasado: es asumir que la pelea por los derechos laborales y la emancipación de las mujeres y diversidades es inseparable de la lucha contra el capitalismo y sus gobiernos”.