Se llevó a cabo en la Cisjordania ocupada una nueva edición del Festival Internacional de la Juventud Farkha, en el que jóvenes comunistas palestinos e israelíes se unen en el intento de enviar un mensaje de resistencia, lucha y esperanza.
La cita fue en la Cisjordania ocupada para participar en el 29° Festival Internacional de la Juventud Farkha, una iniciativa de que se viene llevando a cabo desde 1991 en la ecoaldea palestina de este mismo nombre, en la que se combina trabajo voluntario, debate político y solidaridad internacionalista de jóvenes comunistas palestinos e israelíes que, de esta manera, envían un mensaje de resistencia, lucha y esperanza.
En esta edición, el encuentro tuvo un particular telón de fondo, ya que se hizo en medio de la profundización de la ocupación y los ataques que el régimen genocida de Benjamín Netanhiaju viene perpetrando en esa zona, así como en la Franja de Gaza. Por lo que, tal como lo definió el Partido Comunista de Israel (PCI), “en momentos de creciente nacionalismo, racismo e intentos de dividir a palestinos e israelíes, la presencia de jóvenes comunistas de ambos pueblos ofreció un claro mensaje de lucha conjunta contra la ocupación y el chovinismo”.
Cabe citar que se trata de un festival que tiene profundas raíces en el movimiento comunista y progresista de Palestina e Israel “en el que se vincula el trabajo voluntario con el apego a la tierra, la solidaridad social y la lucha política”. En este marco, la participación de jóvenes comunistas palestinos e israelíes pone de relieve un principio sencillo pero poderoso: “el futuro de ambos pueblos no puede construirse sobre la ocupación, el racismo, el fanatismo religioso y el odio, sino sobre la lucha común por la paz, la igualdad y la justicia social”.
En ese sentido, desde el PCI se puso el acento en que el tradicional festival juvenil que se realiza durante el verano en la aldea de Farkha “ya no se trata de una relación entre un grupo externo y un pueblo donde vienen a colaborar como voluntarios”, sino de la construcción “de una verdadera alianza política”. Algo que, señalaron, “lamentablemente es muy poco común en nuestra realidad”.