El ingeniero Juan Larrea, dirigente del PC de San Luis, analiza en esta columna para NP la agudización de la entrega de nuestros recursos naturales energéticos estratégicos y alerta sobre el aumento exponencial de los costos en el servicio de gas, que llegarán en simultáneo a los beneficios fiscales que propone el gobierno para quienes vengan a extraer nuestras riquezas de la mano del Súper Rigi.
Quien crea que la decisión de no montar la planta de licuefacción en Bahía Blanca y sí “instalar” facilidades en Punta Colorada, ubicada sobre la costa de Río Negro, para el proceso de GNL en plantas flotantes era sólo una “discusión entre el Javo y Axel” se equivocó de medio a medio. Con esa decisión nos roban los hidrocarburos, reservas probadas para cien años de consumo nacional de petróleo y doscientos años de gas que a este ritmo se agotarán, vía exportaciones, en no más de treinta años; condenándonos a la escasez en los consumos residenciales y esenciales en escuelas y hospitales. Asimismo, estas políticas profundizan el subdesarrollo vía desindustrialización e inclinan una balanza energética negativa que provocará un endeudamiento permanente.
De hecho, según los cálculos más conservadores que hacen distintos expertos en la materia, se estiman entre 1.200 a 1.500 millones de dólares los costos por los pagos por importación de GNL, que se decide no tratar en el país. Costos que desde ya se trasladarán a los bolsillos de los usuarios de gas. Este aumento exorbitante se haría ante la llegada del verano, para evitar el costo político de realizarlo en pleno invierno.
Para más pruebas al canto Vista Energy, encabezada por su CEO Miguel Galuccio, quien estuvo al frente de YPF tras su renacionalización en 2012, redujo en el semestre pasado el costo de “alzada del barril” -lo que cuesta sacarlo del pozo en la jerga petrolera- a 4.3 dólares y fletó hace pocos días desde Puerto Rosales, en cercanías de Bahía Blanca, 900 mil barriles de origen Vaca Muerta con destino a Singapur. Vale la pena mencionar que el crudo “Medanito” de tal origen, se está vendiendo en la costa oeste de EE.UU. hasta en 160 dólares el barril. Se dice que los gringos, empantanados en Irán por la guerra en torno al control del paso comercial por el Estrecho de Ormuz, se han enamorado de nuestro “Medanito” y por eso lo pagan muy bien.
La cuenta se hace sola e indica que de todo ello apenas les queda a las provincias el doce por ciento en concepto de regalías. Sobre este rubro vale la pena mencionar que los gobernadores de las provincias productoras ofertan a las transnacionales una notable rebaja en las regalías. En el caso de Chubut las redujeron al cinco por ciento a cambio de hipotéticas inversiones, con lo cual se atenta contra el objetivo imprescindible de lograr una producción de un millón de barriles diarios.
Con respecto a la retención por exportaciones, esta es sólo del cuatro por ciento, llegando al ocho únicamente en el caso de que el precio del barril supere los 68 dólares, situación que se da coyunturalmente en este momento. En tanto que antes de la guerra en Medio Oriente, la curva de equilibrio señalaba que a partir de 43 dólares por barril, la operación era rentable en Vaca Muerta. Los números, de nuevo, hablan por sí solos.
Pero esto no es todo: el gobierno de Javier Milei resolvió desde que asumió paralizar toda obra pública en marcha, por lo cual el gasoducto Néstor Kirchner no puede actuar a toda su capacidad de diseño por falta de las plantas compresoras complementarias que aún no se terminaron. Como así tampoco se completó su extensión hacia el litoral ni se efectuó la reversión del gasoducto Norte. Todo esto ha provocado serios reclamos de los industriales de Tucumán, Santa Fe e incluso de la UIA. Y no es para menos, pues pagaban el millón de BTU de gas de 3.5 a 3.8 dólares, al tiempo que las últimas licitaciones frente a las cuales nada compraron, se proponían a 20 dólares por esa media y sólo Cammesa – Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico SA- compró a tales valores.
Nada más claro que la decisión de Loma Negra que apaga durante el invierno dos de sus dos hornos principales. Uno va a estar inactivo hasta noviembre, mientras que el restante deja de funcionar “por mantenimiento” hasta julio. Por su parte, la planta de Olavarría sólo producirá cemento a partir del clinker -materia prima esencial- acumulado. Queda claro que frente a la recesión de la industria de la construcción y el aumento de hasta seis veces del precio del GNL, la principal cementera del país, deja de abastecer el mercado por reducción de la demanda y aumento sideral de una de sus materias primas principales: el gas.
Huelga aclarar que esto no ha sido una imprevisión sino una decisión deliberada de endeudarnos, puesto que dentro de este escenario las únicas alternativas son que haya cortes de gas y/o energía eléctrica o se endeuda todo el mundo. Es decir, los costos nuevamente recaen sobre la población, los transportistas y las industrias. El efecto previsible que acarrea semejante medida será el del aumento de la inflación, una mayor recesión y aún más desocupación.
El “negocio” estacional de 27 buques de GNL en este escenario volátil podría llegar a costar hasta cuatro mil millones de dólares ¿Cómo resolverá esto el gobierno? Según lo informado por la Secretaría de Energía, financiará el precio total del GNL, sea el que fuera, para los usuarios residenciales, en seis cuotas que habrá de cobrar entre noviembre y abril de 2027, aplicando el sistema de diferencias diarias acumuladas. Y para los usuarios industriales, serán ellos mismos quienes deberán comprar al precio del día y al contado, para cubrir sus necesidades. Como dijimos más arriba: Loma Negra marca el camino dejando de producir.
Mientras tanto, quien es el principal exportador de GNL, los Estados Unidos de Donald Trump, amo de Milei, que es quien en definitiva nos hambrea a través de su marioneta, convence a muchos de que este es el destino inmediato para la mayoría de los argentinos. Por lo tanto, debemos seguir esperando a que la copa derrame, hecho que desde la “colonización” de nuestro continente en 1492 nunca ha ocurrido pero el neocolonialismo se empecina en repetir que tal premisa capitalista refutada por la historia sí sucederá.
Ese discurso viene de afuera pero también de adentro. Incluye a “nuestros” cipayos de Pan American Energy, Pampa Energía e YPF en manos de Techint. Sin todo ese apoyo del capital extractivista concentrado, este plan de despojo no podría ser conducido por el gobierno de Milei. Este es el único motivo por el cual no fue privatizada YPF, mientras otras petroleras como la noruega Golar o la británica Habor, que es la que nos roba el petróleo de Malvinas, se llevan nuestro crudo a toneladas. Como también lo hacen, por ejemplo, las firmas de Italia ENI y de Emiratos Árabes Unidos, Adnoc.
A todo esto, YPF anunció en los últimos días el esquema planteado para su estelar yacimiento neuquino, mediante cual pasará a exportar directamente de él el 100 por ciento del crudo extraído. Esta iniciativa para Vaca Muerta, priorizando siempre la captación de divisas con los beneficios fiscales que aumentan con el Súper Rigi por sobre el desarrollo de la industria nacional, le abre las puertas a la llegada magnate petrolero estadounidense y uno de los principales aportistas de las campañas de Trump, Harold Ham, dueño de la firma yanqui Continental Resources
.
A la hora de sacar conclusiones, vale la pena reflexionar sobre la maldición de Malinche, una poderosa mujer originaria de México que según cuenta la historia colaboró con Hernán Cortés y terminó como esclava de los colonizadores. Esa maldición continúa caminando por los pueblos de Nuestra América y, en estos momentos, pisa con más fuerza que nunca en nuestro país. Vaca Muerta que parecía ser una bendición, con este gobierno tiene un destino inequívoco: convertirse por las siguientes tres décadas en un gran agujero negro con millones de argentinos cayendo adentro suyo. Los que sobrevivan a la maldición, en tanto, lo harán empobrecidos endeudados y sin trabajo. Para modificar ese destino trágico urge unir todas las luchas en defensa de nuestra soberanía y construir una alternativa política para la refundación y la liberación de la patria.