La semana pasada lo hizo Juan Carlos Comínguez, ex diputado comunista, y hoy les toca declarar a Jorge Alberto Kreyness, Secretario General del PCA, y al dirigente de Capital Osvaldo Peula. Se trata del proceso en el que se juzga a los ex agentes de la Side Albarracín, Escobar, Finnen y Casanova Ferro por los crímenes perpetrados en la Base Pomar, donde permanecieron secuestrados los militantes del PC Carmen Román, Luis Cervera Novo, Ricardo Gómez, Juan Arano, Miguel Prado, Miguel Lamota y el propio Comínguez.
Después de que la semana pasada lo hiciera el ex diputado y docente fundador de la Ctera, Juan Carlos Comínguez, desde las 9.30 de este lunes Osvaldo Peula, dirigente del PC de CABA, y Jorge Alberto Kreyness, titular del Partido Comunista de la Argentina, brindarán declaración como testigos convocados por la querella ante el Tribunal Oral Federal 1 de Ciudad de Buenos Aires en la causa abierta para determinar responsabilidades penales por la comisión de delitos de desaparición forzada de personas, privaciones ilegales de la libertad y tormentos en 88 casos, además de dos episodios vinculados a la sustracción y ocultamiento de menores de diez años.
Se trata de hechos que tuvieron como eje al engranaje represivo que se articuló a partir las dependencias de Inteligencia y centros clandestinos del esquema que partía de la Side para pasar por el Jardín de Bacacay, Orletti y la Base Pomar, circuito que además formaba parte de la coordinación del Plan Cóndor en Argentina.
En el banquillo de los acusados se sientan los ex agentes de la Side César Estanislao Albarracín, Rubén Héctor Escobar y Patricio Miguel Finnen junto a Julio César Casanova Ferro, quien era personal inorgánico de Inteligencia. Estos represores deberán responder por los crímenes cometidos en la Base Pomar, que es donde permanecieron en cautiverio ilegal los militantes del Partido Comunista Carmen Román, Juan Carlos Comínguez, Luis Cervera Novo, Ricardo Isidro Gómez, Juan Cesáreo Arano, Miguel Prado y Miguel Lamota, secuestrados el 20 de mayo de 1977. De ellos Prado, Lamota y Comínguez pudieron sobrevivir. Mientras que Román, Cervera Novo, Gómez y Arano continúan desaparecidos.
Casi medio siglo después, fue Comínguez quien identificó el edificio de la calle Pomar 4171/73, del barrio porteño de Pompeya, donde había estado detenido ilegalmente y al que volvió junto con el juez Daniel Rafecas y el equipo del juzgado a su cargo para reconocer aquel lugar en el contexto de la investigación que hizo el magistrado. Esos primeros peritajes permitieron que se llegara a este juicio. Ahora el ex diputado volvió a aportar detalles sobre la persecución desplegada primero por la Triple A y, poco después, por la dictadura instalada en marzo de 1976.
A la hora de brindar su testimonio la semana pasada, Comínguez advirtió que su relato iba a ser “largo y doloroso”, pero hizo hincapié en que “lo único que espero es que aparezcan los camaradas”. Por lo cual, sostuvo: “mi presencia acá es esa, no hacer una genealogía de lo que pasó, sino llegar a la verdad, a la justicia y que aparezcan los compañeros, como todos los desaparecidos porque, si no, es una verdad incompleta”.
En tanto que Peula, quien sólo seis meses antes de esos hechos había sido secuestrado y desaparecido, recordó en diálogo con NP que conocía personalmente a Arano y Comínguez y que el día anterior a que fueran llevados a cabo los secuestros de estos siete militantes del PC en las inmediaciones del comité partidario de la Capital, había estado en el local ,“al que iba una vez por semana porque era miembro de la Comisión de Organización de la FJC de la Ciudad donde mi tarea era la de responsable de la formación de cuadros”.
Previo a su testimonio en la causa, anticipó acerca de lo sucedido que “hubo un plan sistematizado” y añadió que desde el 17 al 20 de mayo de 1977 “al Partido le secuestraron trece camaradas, de los cuales sólo soltaron a tres, lo que señala que se trataba de un sistema de persecución contra el PC”. Esto quedó exhibido en otros hechos “como son los casos de Sergio y Carlos Clar, padre e hijo, quienes estaban destacados en tareas de solidaridad con el PC de Chile que, en esa época, padecía la dictadura de Pinochet y por eso habían alojado a un camarada chileno cuando fueron secuestrados el 17 de mayo”. Tras lo que señaló que el 19 de ese mes, el mismo día en el que él fue al local partidario de la calle Callao, eran secuestrados los militantes de la Federación Juvenil Comunista Lautaro Hueravilo y Mirta Mónica Alonso. Ellos eran pareja y aún permanecen desaparecidos. Su hijo, Emiliano, nieto recuperado, nació en cautiverio en la ESMA.
“Quiero testimoniar que el Partido hacía solidaridad nacional e internacional”, subrayó Peula y apuntó que poco antes de ser secuestrado Comínguez había participado de un encuentro con Cervera Novo, en el que se ultimaron detalles “de un viaje al interior del país por el que se buscaba hacer una lista de los desaparecidos que ya en ese momento tenía el Partido”. Tras lo que sostuvo que el secuestro del 20 de mayo “fue a plena luz del día en la esquina de Corrientes y Callao e, inclusive, parece que Novo intentó correr y hubo tiros”. Todo sucedió mientras que “adentro del local había reuniones y en una de ellas estaba Mario Alderete”, histórico dirigente comunista que recientemente fuera reconocido por su trayectoria política y sindical en el acto homenaje al Cordobazo realizado por la CoNAT y quien por entonces también formaba parte de la Liga Argentina por los Derechos Humanos.
Por último, Osvaldo Peula recalcó que su motivación y esta convocatoria a declarar, hacen parte del “impulso que como Partido le damos a la lucha por la Memoria, la Verdad y la Justicia”. Por lo que, insistió, resulta preciso “continuar consecuentemente haciendo todas las denuncias políticas y judiciales sobre estos temas”.