Así se pronunció la Corriente Nacional Lohana Berkins en el Día Internacional del Orgullo LGBTIQ+ y añadió que “no damos ni un paso atrás y seguimos luchando por un mundo donde seamos socialmente iguales, humanamente diferentes y totalmente libres”.
“Reivindicamos nuestra historia de resistencia”, recalcó la Corriente Nacional Lohana Berkins en el Día Internacional del Orgullo LGBTIQ+, que se celebró el domingo pasado, e hizo hincapié en que “nuestro orgullo es político y es de lucha”. Por lo cual, como cada año y más aún en el actual contexto, reafirmó que “no damos ni un paso atrás y seguimos exigiendo por nuestros derechos”. En este sentido, subrayó que “frente a los discursos de odio y las desigualdades respondemos con más organización, unidad y en las calles”, reafirmando la lucha “por un mundo donde seamos socialmente iguales, humanamente diferentes y totalmente libres”.
Cabe recordar que esta jornada conmemora aquella lucha que tuvo su hito en las jornadas de Stonewall, ocurridas en Nueva York en 1969, cuando la comunidad LGBTIQ+ resistió una redada policial en un bar del barrio de Greenwich Village. En nuestro país la fecha es año a año conmemorada por el movimiento LGBTIQ+, que con su combatividad organizada logró avances significativos en lo inherente a la ampliación de derechos. Como por ejemplo, cuando el 15 de julio de 2010, Argentina se convirtió en el primer país de América Latina y el décimo en el mundo en aprobar el matrimonio igualitario.
Otro de esos hitos de esta lucha colectiva se dio cuando, dos años más tarde, nuestro país sancionó la Ley de Identidad de Género, que es considerada una de las más avanzadas del planeta o cuando durante julio de 2021 el gobierno nacional habilitó la opción de una tercera categoría de género en el DNI, la no binaria, para quienes no se identifican como personas ni del género masculino ni del género femenino. En estas conquistas, y otras tantas, es reconocido el rol protagónico jugado por las militantes comunistas y activistas travestis Loahan Berkins y Diana Sacayán.
Sin embargo, con la llegada de Javier Milei a la Casa Rosada, el propio gobierno nacional se convirtió en el principal abanderado de una abierta persecución al colectivo de la diversidad. El cierre del Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad de la Nación tal como el que se hizo con el Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo, son pruebas materiales de esa persecución política, al tiempo que arrecian los ataques contra la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo, la Ley Micaela y la Ley de Educación Sexual Integral, para citar solamente algunos hechos que hablan con claridad sobre lo que se está viviendo en nuestro país.
En este marco, durante la noche del 5 al 6 de mayo de 2024, Andrea Amarante estaba junto a su pareja, Sofía Castro Riglos, y a Pamela Fabiana Cobas y Mercedes Roxana Figueroa en la pieza que compartían en ese momento, en el barrio porteño de Barracas, cuando sin mediar palabra fueron atacadas por Justo Barrientos, quien arrojó dentro de la pieza un cóctel incendiario.
De ese crimen lesbofóbico sólo sobrevivió Sofía, quien quedó con graves secuelas físicas y psicológicas. El caso es icónico para dar cuenta del clima de época que se vive. Lejos está este lesbicidio de constituir un hecho aislado: se inscribe en una escalada de persecución y discriminación apoyada en un aparato ideológico que tiene línea directa con el gobierno de Javier Milei.
Poco antes de que fuera perpetrado este feroz crimen, el biógrafo y amigo personal de Milei, Nicolás Márquez, celebró públicamente que con la llegada al gobierno de La Libertad Avanza, el Estado dejara de “promover, incentivar y financiar la homosexualidad” y fue más lejos aún al responder un posteo en el que la periodista Olga Wornat señalaba que a Andrea, Pamela y Roxana “las mataron por lesbianas”. Con absoluta crueldad pontificó: “entonces no te hagas lesbiana así no te matan. Buen motivo para reivindicar la heterosexualidad”.