En medio de los detalles finales que hoy viernes iban a terminar de dirimirse en Suiza entre Estados Unidos e Irán para arribar a la firma de un acuerdo, el sionismo lanzó nuevos ataques sobre el Líbano. Las negociaciones entre Washington y Teherán volvieron a empantanarse. En este contexto, la izquierda israelí convoca a movilizarse abogando por la Paz.
La plaza Habima, en el centro de la capital israelí, volvió a ser el escenario de una protesta contra el régimen genocida de Benjamin Netanyahu. Esta vez el motivo central de la convocatoria fue en repudio a la posición adoptada por Tel-Aviv que pone en riesgo el acuerdo marco que, con el patrocinio de Pakistán, iban a firmar hoy en Suiza los representantes de Estados Unidos y la República Islámica de Irán. En él, y tal como lo había exigido Teherán, se incluía el cese de los ataques y el repliegue de las tropas israelíes que desde hace varias semanas invaden el Líbano. Pero en las últimas horas volvieron a llover bombas sionistas sobre esta nación de la región del Levante y las negociaciones en curso se frenaron otra vez.
El régimen liderado por Netanyahu, redobló la apuesta asegurando que “Israel no está obligado por los términos del acuerdo” a poner fin a dichos ataques, que incluyen el lanzamiento de bombas incendiarias con fósforo blanco, algo prohibido por distintas convenciones que rigen el Derecho Internacional.
Luego de haber pactado un alto al fuego con Hezbollah para permitir que se avanzara en la postergada firma entre Irán y EEUU, el ministro de Defensa sionista, Israel Katz, declaró que el ejército israelí va a permanecer en el sur ocupado del Líbano. “El primer ministro Benjamin Netanyahu y yo estamos impulsando una política clara que determina que el ejército permanecerá en las zonas de seguridad del Líbano, Siria y Gaza, sin límite de tiempo”, sostuvo y añadió que los territorios ocupados serán “desalojados de residentes locales”.
Esto ha venido generando tensiones nada menos que con las declaraciones públicas realizadas los últimos días por su principal socio y proveedor de armamento de guerra, Estados Unidos. El propio Donald Trump había llegado a declarar, impostando preocupación al respecto, que “no es necesario derribar un edificio de apartamentos cada vez que se busca a alguien, en esos apartamentos hay mucha gente y no todos son de Hezbollah”. En tanto que ahora el presidente yanqui salió a ofrecerse como garante de una nueva tregua entre Israel y este grupo político-militar aliado a Irán. No obstante, el conocido cinismo de Trump lejos está de significar una garantía de Paz. De hecho, en simultáneo a estas declaraciones, The Wall Street Jorunal dio a conocer hoy las tratativas que El Pentágono tiene con congresistas republicanos y demócratas para que se pueda aprobar una partida de 80 mil millones de dólares más para la guerra contra Irán.
Con este telón de fondo, el Frente Democrático por la Paz y la Igualdad (Hadash) que incluye al Partido Comunista de Israel, tuvo una valoración positiva sobre el acuerdo que podría abrir al menos un paréntesis a las hostilidades de EE.UU. contra Irán, pero cuestionó fuertemente la actitud del gobierno israelí. Al respecto, el diputado Ayman Odeh declaró que “parece que en Israel existe una aversión crónica a los acuerdos, junto con una peligrosa adicción a las guerras” y reflexionó que “aunque Netanyahu y la derecha hagan todo lo posible por sabotear el acuerdo entre Estados Unidos e Irán, una verdad permanece inmutable: los acuerdos salvan vidas, evitan derramamiento de sangre y bajas”.
Asimismo, el diputado que también preside Hadash, sigla de “HaHazit HaDemokratit LeShalom uLeShivion”, en español Frente Democrático por la Paz y la Igualdad, fue claro al subrayar que “el acuerdo más crucial de todos es el que debe existir entre israelíes y palestinos”, ya que “sólo una paz justa entre ambas naciones, que conduzca a acuerdos regionales integrales, puede garantizar la verdadera paz, la seguridad, la prosperidad y un futuro mejor para israelíes, palestinos y todos los pueblos de Oriente Medio”.
Por su parte, el diputado Ofer Cassif, de este mismo espacio político, recordó que el acuerdo transitoriamente postergado que ya contaba con más de 15 puntos consensuados entre las partes, “se forjó con la sangre de miles de víctimas inútiles en una guerra innecesaria que representa un rotundo fracaso para Netanyahu y su gobierno de extrema derecha”. En tal sentido, hizo hincapié en que “no existe ni ha existido jamás una solución militar ” y tras puntualizar que la solución sólo puede excusarse políticamente, señaló que “las interminables rondas de guerra nunca tuvieron como objetivo lograr la seguridad, sino preservar el poder del tirano y de la sanguinaria banda mesiánica que lo rodea, con el patético respaldo de los partidos de la ‘oposición’ sionista”.
Después de insistir con que las guerras “sólo trajeron más destrucción y ruina, masacrando a decenas de miles de personas y devastando la vida de millones en Israel, Irán, Líbano y Palestina”, Cassif resaltó que “el único camino a seguir es el establecimiento de un Estado Palestino independiente junto a Israel y una paz justa y verdadera”. Mientras que el camino hacia ese estado de cosas, afirmó, “comienza con el derrocamiento de este gobierno sanguinario”.
Reivindicando su política guerrerista y genocida, luego de los recientes ataques al Líbano, el ministro israelí de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir, salió a exclamar que "¡Todo Líbano debe arder!” Semejante afirmación fue respondida en su cuenta en la red X por el canciller iraní, Abbas Araqchi, calificando a Israel de "amenaza para la humanidad".