Bajo la cáscara de un supuesto “acuerdo comercial”, el gobierno de Javier Milei consagró un alineamiento incondicional con Estados Unidos, aceptando obligaciones que profundizan la dependencia económica, regulatoria y geopolítica de la Argentina. Con la ampliación de cuotas para exportaciones primarias como contracara de la apertura indiscriminada de bienes industriales y tecnológicos, el entendimiento configura, tal como denunció el Secretario de Relaciones Internacionales del Partido Comunista, Marcelo Rodríguez, “una nueva etapa de sumisión a una potencia en declive que busca recomponer su hegemonía en la región”.