En esta columna, el historiador e investigador Horacio López realiza un recorrido histórico sobre las luchas de los pueblos contra el imperialismo y el fascismo, anclando el análisis en los desafíos del presente contra una ofensiva que emerge de la crisis capitalista a nivel global.
El mundo que vivimos en este comienzo del segundo cuarto de siglo XXI está padeciendo varias guerras regionales que, según varios analistas, configuran lo que sería el comienzo de la 3° Guerra Mundial. Más allá de si es acertada o no esta afirmación, el auge de conflictos y provocaciones de gobiernos de claro tinte fascista, muestra que el panorama internacional se va complicando. En general, dejando de lado casos menores, se pueden ubicar cuatro escenarios donde ya hay guerras declaradas, o amenazas de declararlas, junto a una serie de acciones terroristas: Asia Occidental, Asia Oriental, Europa y América Latina.
El primer caso, que incluye a Irán, Arabia Saudita, Irak, Israel y los Estados del Golfo se lleva los principales titulares de los medios de comunicación, relatando los avatares de la guerra que, traicioneramente, desataron EE.UU. e Israel contra la República de Irán, sin previo aviso, mientras estaban negociando un acuerdo entre las partes. La ola de consecuencias sobre Irán presupone matanzas indiscriminadas de miles de civiles, ataque adrede a una escuela de niñas, ataque a una central atómica y destrucción de zonas urbanas. La guerra está cubriendo cada vez más a una región que depende de manera crítica de las importaciones del petróleo y se ha visto sometida a una doble presión: el rápido aumento de los precios de los combustibles y la creciente salida de capitales. Las consecuencias económicas de la guerra en Oriente Medio se están extendiendo rápidamente más allá de los límites de la región, convirtiéndose en una crisis global con un efecto cada vez mayor. A más de un mes del inicio de la misma, Yemen declaró su involucramiento, con lo cual su amenaza de realizar el mismo efecto de estrangulamiento que Teherán ha logrado en el golfo Pérsico, en este caso en el estrecho de Bab el Mandeb, complica sobremanera la estrategia imperialista y repercute directamente en un aumento sideral de los precios del petróleo.
El otro escenario, Asia Oriental, comprende, entre otros países a China y su territorio usurpado, Taiwan, las dos Coreas y Japón. Allí las tensiones son de máxima alerta, tanto en cuanto a las aspiraciones legítimas chinas para recuperar Taiwan, como el permanente conflicto territorial e ideológico en la península coreana, que ya ha protagonizado una guerra de implicancias internacionales en el pasado. Sumado a este panorama, hay que constatar las amenazas permanentes de Japón hacia el gigante asiático.
El tercer centro de conflictos, Europa, envuelta en una guerra que involucró a Rusia obligada a frenar al gobierno pro nazi de Ucrania; gobierno apoyado por la Unión Europea y la OTAN quienes le suministran permanentemente financiación y armas, convirtiendo a ese país en un instrumento de sus políticas expansionistas, guerreristas y anti rusas.
El cuarto escenario nos involucra directamente. América Latina fue declarada zona de Paz en la II Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) en enero de 2014 en La Habana, Cuba. Anteriormente, en 1967 en México, 33 Estados habían firmado el acuerdo internacional de Tlatelolco que prohibía la fabricación, posesión, uso y almacenamiento de armas nucleares en América Latina y El Caribe, convirtiéndose así en la primera zona densamente poblada libre de armas nucleares en el mundo. Sin embargo, a esa voluntad colectiva de mantener la región como territorio de Paz y sin armamento nuclear, se la violenta y agrede por parte del imperialismo norteamericano, con acciones guerreristas como el bombardeo de lanchas sin identificar en el mar Caribe, la invasión a Venezuela y el secuestro de su presidente Nicolás Maduro y la diputada Cilia Flores, sumado a la amenaza concreta de invadir a Cuba. Se hace realidad el llamado “neomonroismo”, sustentado en el Corolario Trump y la Estrategia de Seguridad Nacional. Impunemente se realizan las acciones relatadas, violando todo tipo de derecho internacional, así como amenazas a países soberanos como México y Colombia y presiones a Panamá para desplazar por la fuerza la influencia china en la región del Canal.
Contra el fascismo en el pasado
Por un lado las fuerzas fascistas están envalentonadas con los conflictos relatados y por escalar posiciones de gobiernos o electorales, tratando de influenciar y, si es posible, dominar instituciones supranacionales como la Unión Europea. Pero al mismo tiempo creando también otras como el “Escudo de las Américas”, invención de Donald Trump para nuclear y dirigir a los gobiernos serviles latinoamericanos en contra de las fuerzas progresistas y de izquierda, y mantener a raya “las influencias extranjeras malignas”, según reza el documento convocante, con el pretexto de combatir el narcotráfico. Por otro lado, el imperialismo gringo y sus socios europeos se vuelven cada vez más agresivos y expansionistas, por lo que la lucha contra el fascismo en general es un imperativo de la hora.
Durante el siglo XX los frentes antifascistas han sido alianzas históricas, heterogéneas, amplias, integradas por fuerzas comunistas, socialistas, anarquistas, liberales, cristianas y dirigentes y personas comunes democráticas, unidas para frenar el auge del fascismo surgido en 1919. Ese año comenzó el Bienio Rojo, una rebelión del movimiento obrero italiano que se inspiró en la Revolución rusa. En 1921 se realizó en Moscú el III Congreso de la Internacional Comunista, bajo la dirección de Lenin, adoptando la política de "frente único obrero", superando el "izquierdismo", tras el reflujo de la revolución europea y el fracaso alemán, y la recuperación de fuerzas de la burguesía. En Italia, aplicando esa línea, se formaron los Arditi del Popolo en 1921. El término “Arditi” (audaces) surgió en la Primera Guerra Mundial, en 1917, para mencionar a unidades militares especiales de asalto. Este frente era una respuesta al avance de las Camisas Negras creadas por Benito Mussolini. Hubo experiencias en ciudades como Roma, Viterbo, Bari, Sarzana, destacándose la lucha de los Arditi del Popolo en la que se dio en llamar la batalla de Parma, dirigidos por el comunista Guido Picelli, combatiendo y expulsando a los fascistas, financiados por los terratenientes de la zona, con el objetivo de romper una gran huelga general.
El Socorro Rojo Internacional, también conocido como Organización Internacional para la Ayuda a los Revolucionarios, bajo las siglas MOPR en la Unión Soviética, fue un servicio internacional organizado por la Internacional Comunista que se puso en marcha en 1922 y se disolvió en 1941, y fue dirigido por grandes figuras del movimiento comunista como Clara Zetkin, Elena Stásova y Tina Modotti. En España lideró campañas de apoyo a los prisioneros comunistas y reunió apoyo material y humanitario en situaciones de guerra o conflictos de clase, ayudando a los obreros que eran perseguidos.
Siguiendo la resolución de la Internacional Comunista, se creó el Frente Popular en Francia (1936-1938). Este fue una coalición de partidos de izquierda ( comunistas, socialistas y radicales) formada en 1935 para frenar el ascenso del fascismo. Ganaron las elecciones de 1936, liderados por Léon Blum, e implementaron reformas sociales históricas, como la semana laboral de 40 horas, vacaciones pagadas y convenios con los trabajadores.
Mientras que el Frente Popular en España: fue una coalición electoral de izquierdas formada en enero de 1936, que ganó las elecciones de febrero de ese año. Integrada por comunistas (PCE), republicanos de izquierda, socialistas (PSOE, UGT), y otras fuerzas, buscaba retomar reformas paralizadas tras el bienio derechista, El período se caracterizó por una "primavera trágica" de inestabilidad, que culminó con el golpe de Estado militar el 17-18 de julio de 1936, dando inicio a la Guerra Civil española.
A partir de entonces España fue el gran escenario de lucha, donde se formaron la Alianza de Intelectuales Antifascistas y las Brigadas Internacionales, que atrajeron a voluntarios de todo el mundo, incluyendo América Latina. Cuba, México y la Argentina fueron los que más aportaron. Cuba sumó 1000 voluntarios. De la Argentina participaron 800 valiosos militantes revolucionarios, la mayoría de ellos comunistas, entre los cuales estaban nuestra recordada Fany y su compañero Bernardo Edelman, junto a otros tantos militantes del PCA. El de la Guerra Civil Española fue un escenario de lucha que representó la mejor escuela de la solidaridad internacional.
Inspirado en los ejemplos de frentes populares en España y Francia, el Partido Comunista de Chile en 1936 propone y crea un amplio Frente que reuniría a las fuerzas progresistas. Ese año se integró el Partido Radical y dos años después se unió el Partido Socialista. También se sumaron los sindicatos obreros agrupados en la Central de Trabajadores de Chile (CTCH), la Federación de Estudiantes de Chile y el movimiento mapuche organizado en el Frente Único Araucano. proclamó la candidatura del dirigente radical Pedro Aguirre Cerda, quien ganó por pocos votos la Presidencia de la Nación. El Frente Popular duró hasta 1941, año en que se disolvió..
Estos son apenas algunos ejemplos de una resistencia antifascista que abarcó al mundo.
Contra el fascismo en el presente
En la actualidad, si bien se perciben intenciones de marchar a unidades amplias de lucha contra el fascismo en diversos países, e incluso en algunos se concretan acuerdos en esa dirección, aún no alcanzan dimensiones de magnitud como la hora exige. A diferencia de las experiencias históricas del siglo XX, los movimientos actuales se manejan descentralizada y autónomamente, adquiriendo posicionamientos contra la “ola neofascista” de acuerdo a las condiciones de cada lugar. En EE.UU. hay resistencias contra la política antimigratoria y repudios contra la policía represiva del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), creada en 2002 bajo el Departamento de Seguridad Nacional, reactivada y promovida hoy por Donald Trump. A fines de marzo se realizaron marchas en más de 3.000 ciudades de todo el país participando millones de personas bajo la consigna “No Kings” (“No a los Reyes”). Ciudades como Nueva York y Los Ángeles se movilizaron con consignas contra la guerra, la política exterior de la actual administración y las medidas contra los inmigrantes, entre otras.
En Venezuela los Frentes de las Comunas se movilizan contra el fascismo y por la libertad de Maduro y Flores. Cuba se moviliza en pie de guerra preparándose para defender su soberanía.
En Porto Alegre, Brasil, se está desarrollando una experiencia interesante: se reunió la que se dio en llamar Conferencia Internacional Antifascista Global, con la participación de miles de activistas de 70 países. El Comité Unitario brasileño que organizó el evento estuvo integrado por el PT lulista, el PSOL, el PC, sindicatos y movimientos populares como Los Sin Tierra (MST). Estuvieron presentes dirigentes como el líder del MST, João Pedro Stédile; las escritoras y activistas feministas Nancy Fraser y Tithi Bhattacharya; Paco Ignacio Taibo II, escritor y director del Fondo de Cultura Económica; Frei Betto, escritor brasileño y figura de la teología de la liberación; la eurodiputada (La France Insoumise) Rima Hassan y Thiago Ávila, participantes en la Global Sumud Flotilla para Gaza; Éric Toussaint, portavoz de la red mundial del Comité para la Abolición de las Deudas Ilegítimas (CADTM); Ada Colau, ex alcaldesa de Barcelona; Annie Ernaux, Premio Nobel de Literatura en 2022; el exlíder del Partido Laborista británico, Jeremy Corbyn; el líder de La Francia Insumisa, Jean-Luc Mélenchon, junto a parlamentarios italianos, españoles, escandinavos, alemanes y turcos, y toda la dirección de los Socialistas Democráticos de las Américas (DSA), de la que forma parte Zohran Mamdani, el nuevo alcalde de Nueva York. Por Argentina, entre otros, estuvo el Partido Comunista representado por su secretario de Relaciones Internacionales, Marcelo Rodríguez, y las dos CTA. El documento final de la Conferencia comienza diciendo: “Reunidos en Porto Alegre –ciudad símbolo de las luchas internacionales, con importantes tradiciones y aspiraciones democráticas – miles de activistas de más de cuarenta países de los cinco continentes celebramos nuestra unidad en la diversidad, buscando avanzar en la organización de la resistencia y la lucha contra las diversas formas de fascismo, la extrema derecha y el imperialismo en su fase más agresiva”. Y en su párrafo final señala: “Nunca como hoy la lucha contra el imperialismo y el fascismo ha sido tan urgente y necesaria. Esta lucha debe articularse internacionalmente. La Conferencia Antifascista por la Soberanía de los Pueblos se compromete a continuar la lucha sin descanso y a constituirse como un espacio de construcción de unidd frente al ascenso de la extrema derecha y las agresiones imperialistas. Frente a la barbarie, levantamos la bandera de la solidaridad internacional, de la lucha de los pueblos y de un futuro socialista, ecológico, democrático, feminista y antirracista”.
Además se resolvió que la próxima conferencia se realizará en la Argentina, en fecha a determinar. Y se resolvió apoyar una conferencia regional en América del Norte que involucre organizaciones de México, Estados Unidos, Canadá, el Caribe y América Central.
En Europa hay diversas resistencias, como el antifascismo integrado al feminismo y el ecologismo en España, o el Frente de izquierda “La France Insoumise”, con relaciones con el PC francés, y hoy tiene un protagonismo importante en lo electoral.
En Moscú, a finales de abril, se convocó una iniciativa original, que está terminado de desarrollarse por estas horas y que tiene que ver con que la izquierda asuma los adelantos científicos en la comunicación, para su lucha permanente: se trata del Congreso Mundial por el Nuevo Socialismo del Siglo XXI. Bajo el nombre de «SOVINTERN», esta iniciativa busca aglutinar a partidos comunistas, socialistas y frentes amplios de todos los continentes. La propuesta (Ndr: que parte del partido Rusia Justa) de crear una plataforma online moderna, segura y multilingüe para un congreso permanente reconoce que la lucha política hoy se libra en los servidores y las redes. La idea de una «Internacional interactiva» podría ser la clave para superar las barreras geográficas que históricamente limitaron la coordinación de la izquierda global. El periodista Rafael Méndez de Aporrea señala, en una nota al respecto, que “podríamos estar asistiendo al nacimiento de la primera estructura de resistencia política verdaderamente adaptada a la era de la información. La construcción de esta internacional interactiva requiere una gimnasia diplomática monumental que logre consolidar esa red de resistencia política verdaderamente adaptada a la era de la información, superando las barreras geográficas que históricamente limitaron la coordinación de la izquierda para convertir el lema de cooperación en una realidad palpable que devuelva la esperanza a las mayorías trabajadoras del norte y el sur”.
Con la participación de más de 300 personalidades de todo el orbe este Congreso abrió sus deliberaciones el pasado domingo 26 de abril. La delegación argentina está integrada por el periodista Néstor Piccone, el dirigente del Movimiento Octubres, Gastón Arispe, el Secretario General del Partido Comunista, Jorge Kreiness, Patricio Brosky, por la Internacional Antiiperialista de los Pueblos, Itaí Hagman y Gonzalo Armua, del frente Patria Grande, los dirigentes sociales Fernanda Pereyra y Marcelo Yaquet, y el aguerrido cura de barrios humildes, Paco Oliveira.
Todas las iniciativas son válidas. El tema es si son iniciativas que se diluirán en el tiempo, o lograrán perpetuarse, contribuyendo a crear un fuerte frente antifascista del siglo XXI, capaz de derrotar definitivamente al imperialismo decadente.