El tándem Washington-Tel Aviv encuentra dentro de sus fronteras cuestionamientos a la guerra que desató contra Irán. La capital israelí, Jerusalén y Haifa son escenarios de fuertes movilizaciones en las que participa el Partido Comunista.
Ayer martes la alianza yanqui-sionista recibió un golpe con la renuncia del director del Centro Nacional Antiterrorista de Estados Unidos, Joe Kent. Al anunciar su decisión, Kent argumentó que no puede respaldar la guerra que Donald Trump, junto al Estado de Israel, emprenden contra Irán, ya que la República Islámica “no representaba ninguna amenaza inminente para nuestra nación”. Pero fue más lejos, y añadió que “está claro que iniciamos esta guerra debido a la presión de Israel y su poderoso lobby estadounidense”.
El Centro Nacional contra el Terrorismo está integrado en la Dirección de Inteligencia Nacional de Estados Unidos. El organismo fue creado tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 y su función es la de “recopilar información sobre terrorismo internacional que sea capaz de actuar contra EE.UU.”.
Kent es un veterano del Ejército yanqui que acompaña a Trump desde su primera campaña presidencial. Al dimitir, recordó que el actual mandatario estadounidense ganó los comicios con el lema “Estados Unidos primero” y aseveró que “las guerras en Oriente Medio son una trampa que le cuestan al país valiosas vidas de sus soldados y también su prosperidad”.
En su crítica, fue muy claro al acusar al régimen de Benjamín Netanyahu de llevar adelante una campaña de desinformación destinada a impulsar la guerra contra Irán, “la misma táctica que los israelíes usaron para arrastrar a Estados Unidos a la desastrosa guerra de Irak”.
Mientras tanto, en Israel, al tiempo que crecían las versiones encontradas acerca del paradero y la suerte que podría haber corrido Netanyahu a partir de la contraofensiva iraní, en Tel Aviv, Jerusalén y Haifa se incrementó el número de movilizaciones convocadas con la consigna “contra la guerra imperialista contra Irán y Líbano”. Entre otras fuerzas sociales, políticas y de Derechos Humanos participan de estas convocatorias el Partido Comunista de Israel y Hadash, la coalición de izquierda que integra.
El sábado pasado en la Plaza Habima, en el centro de Tel Aviv, cientos de personas se manifestaron contra la guerra, incluidos los diputados de Hadash, Ofer Cassif y Ayman Odeh. Ahí se pudieron escuchar consignas como “Alto a la guerra”, “Hadash contra la guerra” y “Lucha contra el imperialismo”, así como “No se puede construir la democracia sobre los cuerpos de niñas”, en alusión al criminal ataque contra una escuela primaria con que los infanticidas Trump y Netanyahu inauguraron las hostilidades. También se vieron carteles que instaban a los militares israelíes a rebelarse contra sus mandos y parar los bombardeos.
Durante las jornadas previas, otras movilizaciones similares fueron reprimidas por fuerzas policiales que, además, detuvieron a varios manifestantes con la colaboración de paramilitares. Además, fueron parte de las bandas represivas algunos reconocidos militantes fascistas, como el influencer Roi Star, quien se hizo famoso por filmarse junto a otros de su misma calaña hostigando a activistas de Derechos Humanos en Israel y la Cisjordania ocupada.
Todas estas acciones del régimen sionista contra su población fueron denunciadas por la Asociación por los Derechos Civiles en Israel, que hizo hincapié en que “cuando la policía reprime una protesta de los opositores, ejerce un veto violento sobre la libertad de expresión”. Y, en idéntica dirección, puntualizó que “la guerra no puede usarse para silenciar la disidencia”.