Miguel Ángel Arévalo Clodoveo fue uno de los responsables del secuestro de Iris Pereyra y de su hijo, Floreal “Negrito” Avellaneda, militante de la Fede desaparecido con catorce años por la última dictadura. Medio siglo después la hija y el nieto del represor se acercaron a la casa de Iris para abrazarla y solidarizarse con su lucha inclaudicable. “Lo de ellos fue una muestra de coraje y humildad que dieron al querer venir a conocerme, por eso es que al agradecerles les pedí que no se olviden del Negrito”, cuenta en esta entrevista la Presidenta de la Liga Argentina por los Derechos Humanos.
* ¿Cómo fue que la hija y el nieto de Arévalo se acercaron a usted?
Hace más o menos un mes, una amiga mía, Marcela, que es una militante que tenemos en Mansión Seré, me llamó por teléfono preguntándome si yo estaba dispuesta a ver a una amiga suya, alguien a quien adoraba porque se trataba de una persona muy buena. Y ahí me dijo “Iris esta chica se llama Mirta Arévalo y es la hija de uno de los secuestradores de tu hijo”.
* ¿Qué sintió usted en ese momento?
Cuando me dijo “uno de los secuestradores de tu hijo”, a mí se me prendió la lamparita y le pregunté si se trataba de Asís o Frandi. Y ella me mencionó a Miguel Ángel Arévalo Clodoveo. Y ahí mi mente se aclaró y recordé que al salir en libertad, en el año 1978, mi cuñada me mostró que a casa había llegado un anónimo, que venía en un sobre común y silvestre, manuscrito, pero el papel que estaba adentro estaba escrito a máquina. Ahí decía “señora de Avellaneda, si usted quiere saber quién asesinó a su hijo vaya al Centro de Operativos Tácticos de Vicente López”, que estaba en la Municipalidad de esa localidad, y me nombra a Miguel Ángel Arévalo Clodoveo, a un tal Méndez y a otro tal González. Y la nota se completaba con la frase: “ahí trabaja una hija de ellos”. Eso es todo lo que me decía.
* ¿Y qué pasó al relacionar ese nombre con aquella carta?
Cuando esta chica me llama y me lo nombra, medio que dudé. Pero Marcela insistió diciéndome que Mirta es una buena persona que desde hace mucho tiempo quería conocerme, por mi historia por y el recorrido que hice por los Derechos Humanos.
* Entonces quedó hecha la cita y fue en su casa
Le dije que la invitara a venir a casa y que haríamos la entrevista. Y entonces, el día 14 de febrero por la mañana, me llamó Mirta y quedamos para esa tarde y arreglé con mi hijo Marcos para que me acompañe.
A las cinco de la tarde junto con Marcela, Mirta y su hijo Santiago entraron a mi casa. Nos abrazamos y Mirta se largó a llorar…eso me impactó porque fue algo conmovedor, tanto por sus lágrimas como su forma de hablarme. Todo eso me convenció de que eran personas que realmente sentían lo que había pasado.
* ¿Cómo fue la historia que relató Mirta?
Después de tranquilizarnos tomamos unos mates y le pedí que me contara la historia. Cómo pasó todo.
Mirta relató que perdió a su padre cuando tenía cinco años, él murió en las Malvinas, en un accidente de aviación. A los cinco años no tenía consciencia de nada, pero siendo un poco más grande comenzó a investigar porque escuchó que a su papá lo iban a homenajear como héroe de Malvinas y una amiga le dijo que eso no podía suceder, porque su padre era un asesino. Ahí fue donde ella comenzó a buscar información y corroboró que su padre no era quien pensaba hasta entonces.
* Debe haber sido un duro impacto para Mirta…
Todo eso le revolvió la consciencia por tener un padre así al que no conoció prácticamente por la edad que tenía cuando él falleció. Pero el dolor le quedó. Lo mismo con Santiago, quien me habló de su abuelo como un genocida, como que no lo supera del todo porque le parece mentira que haya hecho lo que hizo.
Ellos vivían en Vicente López y el chico me contó que no fue un muy buen alumno, pero cuando se mudaron a Escobar, él fue al colegio Negrito Avellaneda. Ahí terminó el ciclo secundario. “La verdad señora que a mí me dio vuelta el chip, no sabía qué carrera seguir, pero saber de la historia del Negrito fue lo que me convenció para que entre a estudiar derecho” me dijo Santiago antes de sacar algo de su mochila para regalármelo: era el certificado original de estudios que da cuenta de que él se graduó en el Colegio Negrito Avellaneda.
* Un hermoso gesto el de Santiago
A mí me conmovió mucho, porque después de cincuenta años de nuestro secuestro, tener una noticia así y recibirla en esta forma tan especial fue muy conmovedor y reparador al mismo tiempo. Y lo fue no sólo para mí, sino también para ellos, porque se pudieron sacar de encima una mochila enorme, acá en mi casa este 14 de febrero.
* Esto habla también de la importancia de mantener viva la Memoria, porque si eso no hubiera sucedido incluso en momentos en que las leyes de impunidad intentaban borrarla, hubiera sido imposible para Mirta y Santiago reconstruir esta historia y llegar hasta usted
Creo que fue reparador para ellos más que para mí, porque la mochila que han tenido encima todos estos años ha sido tremenda. Esa tarde hablamos de todo un poco y después reímos para poder cortar el estado emocional en que estábamos.
Yo nunca tuve odio, siempre he creído en la justicia y entonces esto me ayuda porque no soy de tratar mal a nadie y esto es algo que ponemos en práctica en este trabajo de tantos años. Ya tenemos cinco colegios con el nombre del Negrito, esto es hermoso y es producto de una lucha constante y muy importante que continua cada día, sobre todo porque tiene que ver con los jóvenes que es con los que más hay que mantener viva la memoria.
* ¿Cómo valora la actitud de Mirta y Santiago?
Lo de ellos fue una muestra de coraje y humildad que dieron al querer venir a conocerme, por eso es que al agradecerles les pedí que no se olviden del Negrito. Y ella contestó que siempre lo van a tener presente, no sólo a él, sino también al resto de los 30 mil. Miguel Ángel Arévalo Clodoveo hizo lo que hizo pero ni Mirta ni Santiago deben responsabilizarse por eso.
* El caso de Santiago es significativo, porque fue la historia del Negrito la que lo marcó de modo tal que lo llevó a la elección de la carrera que lo va a llevar a construir una profesión para el resto de su vida
Pienso que a este chico que estudió en la escuela Negrito Avellaneda de Escobar, eso le ha tocado fibras muy íntimas a partir de conocer la historia de cómo pudieron asesinar a otro adolescente de la forma en que lo hicieron, sólo porque su padre era un dirigente gremial comunista. Y creo que eso es lo que a Santiago lo ha llevado a querer estudiar abogacía. Él me dijo que el año que viene se recibe y por eso invité a que pase por la Liga cuando quiera. “Por ahora soy un estudiante, pero en lo que usted necesite, ahí estaré, cuenten conmigo que estoy dispuesto para dar una mano”, fue su respuesta.
* Sin dudas lo que pasó habla sobre una historia reparadora y esperanzadora, pequeña pero que deja una enorme enseñanza, algo muy necesario en momentos tan críticos
Así es. Fue una reunión buenísima, estuvimos dos horas entre mate y mate, y creo que se fueron tranquilos, porque la mochila tan pesada que injustamente debieron cargar durante tantos años, después de la charla quedó en la silla.