Master Laja es una fábrica de piedra laja cuyo propietario es el británico SSQ Group. Se fue del territorio puntano dejando un serio pasivo ambiental y a más de medio centenar de trabajadores en la calle.
“Aquellos que sueñan con las bondades del capitalismo y la teoría del derrame, aquí tienen una respuesta”, sostuvo el responsable de Relaciones Políticas del Partido Comunista de San Luis, Juan Larrea. El cierre de la planta que la empresa minera británica Master Laja posee en la localidad puntana de Juana Koslay deja un saldo de más de medio centenar de trabajadores en la calle.
Master Laja es una fábrica de piedra laja cuyo propietario es el británico SSQ Group, un holding que tiene presencia en más de veinte países y que se dedica a la extracción y comercialización internacional de piedra natural para la construcción y la arquitectura. Entre los destinos que tiene el material que extrae y vende está la construcción y reparación de caminos, actividad seriamente afectada por el cese total de la obra pública.
Pero no es solo eso. “Se trata de una minería muy vinculada a la construcción, es decir que no fabrican ladrillos ni hacen cemento, sino que extraen en este caso laja, que es un producto que tiene mucho éxito internacional”, refirió Larrea. También sostuvo que, según los datos disponibles de las canteras explotadas por esta empresa, se extrajo un promedio de cien mil toneladas por año, “si se tiene en cuenta que esto se viene extendiendo desde hace cinco años, estamos hablando de medio millón de toneladas que han pasado por la parte superior del dique La Florida, que es el que abastece de agua a la ciudad de San Luis y otras localidades”.
Esto, advierte el ingeniero Larrea, “trae un efecto muy nocivo porque la estructura de los diques está calculada para esfuerzos horizontales y no para que estos esfuerzos se ubiquen en su coronamiento (la parte superior), por donde han pasado entre siete y ocho camiones por día, cada uno con cuarenta toneladas”.
El dirigente del PC puntano también habló de una falta total de control y afirmó que el retiro de la compañía no se debe a problemas de mercado, sino a que han agotado las canteras. Las consecuencias suenan conocidas en este tipo de actividad: “buena parte del material extraído se ha desperdiciado, lo que deja un pasivo ambiental impresionante en las canteras pero también en la zona aledaña a la fábrica, por lo que la empresa se va de la provincia y del país después de depredar la laja negra, dejando a San Luis sin ese material”.
Finalmente, Larrea puso el foco en las 54 familias que quedan en la calle sin ninguna respuesta: “les propusieron pagarles el sesenta por ciento de lo que deberían y encima en doce cuotas”. En este sentido, el dirigente comunista subrayó que “todo esto es un adelanto de la reforma laboral que votó el Congreso”.