Asumió José Antonio Kast y en sus primeros minutos en La Moneda adelantó que piensa indultar a los condenados por delitos durante la represión de 2019. También se pronunció a favor de avanzar en un acuerdo con Estados Unidos por las “tierras raras” chilenas, con minerales estratégicos, y a tono con la línea trumpista anunció que su gobierno va a construir muros y zanjas en el norte del país para frenar la migración.
José Antonio Kast asumió la semana pasada como mandatario de Chile. En la ceremonia que se llevó a cabo en la sede Valparaíso del Congreso Nacional, Kast estuvo flanqueado por Paulina Núñez y Jorge Alessandri, legisladores de derecha elegidos para presidir el Senado y la Cámara Baja, respectivamente.
Una de las primeras medidas anunciadas por el flamante presidente pinichetista fue su decisión de indultar a ex uniformados condenados por el Poder Judicial a raíz de las violaciones a los derechos humanos cometidas durante las represiones de 2019 contra el estallido social antineoliberal.
La legisladora Fabiola Andrea Campillai Rojas es parte del bloque legislativo que conforman el Partido Comunista, Acción Humanista e Independientes. Perdió la visión, el olfato y el gusto por el impacto de un proyectil lacrimógeno lanzado por un efectivo de Carabineros durante aquellas jornadas represivas. Luego del acto de Asunción manifestó: “Una vez más ha quedado en evidencia que Kast y su gobierno han llegado con una agenda prodelincuentes”.
Desde el mismo bloque se publicó una declaración de rechazo a cualquier medida que abra espacio a la impunidad de esos delitos: “Otorgar indultos a quienes han sido condenados por estos hechos no solo constituiría una señal política profundamente equivocada, sino también un grave retroceso en materia de derechos humanos y en el compromiso del Estado con las víctimas”. En tiempos en que la extrema derecha trata de naturalizar comportamientos propios de un sistema dictatorial, desde la bancada que integra el PCCh se recordó que “Chile fue testigo de hechos que marcaron profundamente nuestra historia reciente: personas mutiladas, manifestantes golpeados, detenidos ilegalmente, víctimas de graves abusos e incluso, personas cegadas por disparos como es el caso de la senadora Fabiola Campillai y de nuestro compañero diputado Gustavo Gatica”.
Otra vez hay que denunciar lo evidente, otra vez, recordar el sentido de lo humano que el fascismo quiere subvertir: “detrás de cada caso hay vidas truncadas, familias afectadas y una sociedad que exige verdad, justicia y reparación”. Por lo tanto, desde este bloque de centro izquierda se hizo hincapié en que “otorgar indultos a quienes han sido condenados por estos hechos no solo constituiría una señal política profundamente equivocada, sino también un grave retroceso en materia de derechos humanos y en el compromiso del Estado con las víctimas”.
A pesar de la vocación autoritaria de Kast, existen mecanismos institucionales de control, como la revisión de constitucionalidad por parte del Tribunal Constitucional de Chile y la actuación de los tribunales de justicia para resguardar los derechos de las víctimas. Pero al margen de estas herramientas, la declaración subrayó un tema de fondo: “más allá del debate jurídico existe una cuestión ética y democrática fundamental”, puesto que “no se puede gobernar negando el dolor de quienes fueron violentados por el propio Estado y no se puede hablar de orden y autoridad mientras se pretende borrar la responsabilidad de quienes dispararon contra ciudadanos y ciudadanas, cegando ojos, mutilando cuerpos y vulnerando derechos fundamentales”.
El senador por el Partido Comunista, Daniel Núñez, sostuvo que se trata de un anuncio que “desvía absolutamente el foco de las preocupaciones ciudadanas que tiene la gente en Chile y más bien parece un gustito a su barra brava, a sectores de ultraderecha que lo que están buscando es obviamente generar una situación de impunidad tanto en los crímenes ocurridos durante la dictadura de Pinochet, como también ahora por una represión injustificada”.
Uno de los anuncios más relevantes realizados por Kast fue el de su voluntad de propiciar la celebración de un acuerdo que permitiría el acceso de Estados Unidos a las denominadas “tierras raras” de Chile, que poseen minerales muy codiciados por el Imperio, como el hierro y el cobre, con elementos como el lantano, cerio, praseodimio o samario, entre otros; de importancia estratégica para el desarrollo tecnológico y las energías renovables.
Apenas se calzó la banda presidencial, José Antonio Kast recibió en La Moneda al subsecretario de Estado estadounidense, Christopher Landau, en una clara señal de alineamiento con el gobierno de Donald Trump. En el encuentro se habló sobre seguridad, comercio y “buenas relaciones”, además de los acuerdos en materia de tierras raras y minerales críticos.
En una sintonía que también muestra aires de familia con la Administración Trump, el presidente trasandino anunció que su gobierno prevé la construcción de zanjas y muros en zonas del norte del país, destinadas a evitar el ingreso de personas migrantes a Chile. Como le gusta a la extrema derecha, Kast presenta sus políticas arcaicas con discursos de innovación, en este caso, asociados al uso de drones y tecnología de punta.