En los últimos dos años más de ochocientas empresas bajaron sus persianas en la provincia. “Esto es la consecuencia lógica del modelo nacional que implementa Javier Milei, pero también del que en la provincia aplican el radicalismo y sus aliados desde 2001, cuando llegaron al gobierno tras la intervención federal”, puntualizó el Secretario Político del Partido Comunista de Corrientes, Diego Silva.
La industria textil es importante para Corrientes, pero la producción de este rubro registra una merma interanual superior al cuarenta por ciento. Por eso es que con la severa crisis que trae la caída del consumo interno y el aumento de importaciones que provocan las políticas gubernamentales, la economía correntina sufre una pérdida de puestos de trabajo con la creciente incertidumbre que esto genera en un territorio en el que la producción industrial tiene escaso desarrollo y el gobierno que encabeza Juan Pablo Valdés poco y nada hace para, al menos, amortiguar el impacto de esta situación.
En este contexto, en la capital provincial, los cuatrocientos trabajadores de la textil Tipoití se declararon en estado de alerta, dado que la empresa adeuda parte de los salarios que van desde diciembre hasta marzo. Este fuerte atraso en el cobro que sufren los obreros de Tipoití se suma al cierre de la planta que la firma Emilio Alal tenía en Goya, que de esta manera dejó en la calle a más de setecientos operarios, quienes aún continúan reclamando el pago de indemnizaciones.
Los casos de estas textiles hacen parte del paisaje que atraviesa el rubro y la industria nacional en general. En la localidad correntina de Gobernador Virasoro, más de cuatrocientas familias sobreviven como pueden a raíz de la paralización de la planta de Forestal Tapebicuá, razón por la cual sus trabajadores impulsaron una denuncia penal contra la patronal, mientras que el Concejo Deliberante creó un fondo para asistirlos con servicios básicos.
En los últimos dos años fueron más de ochocientas las empresas que bajaron sus persianas en Corrientes. “Esto es la consecuencia lógica del modelo nacional que implementa Javier Milei desde que asumió, pero también del que en Corrientes aplican el radicalismo y sus aliados desde 2001, cuando llegaron al gobierno tras la intervención federal”, puntualizó el Secretario Político del Partido Comunista de esta provincia, Diego Silva. “Hablamos de veinticinco años de un modelo neoliberal cuyas consecuencias se profundizan ahora con el brutal ajuste de Milei”, reflexionó.
Al respecto, Silva recordó además que, a pesar de la obsecuencia demostrada por la gestión de Juan Pablo Gustavo Valdés con el gobierno nacional, La Rosada castiga a Corrientes tal como lo hace con el resto del país y, en ese marco, junto a los reclamos de los trabajadores industriales provinciales van creciendo las demandas de los estatales. En estos días, los trabajadores de la administración pública correntina protagonizan una lucha transversal, con los docentes a la cabeza. “Después de siete meses sin recomposición salarial, en marzo el gobierno dio apenas un seis por ciento de aumento”, lamentó Silva y advirtió que durante ese período, el poder adquisitivo de los salarios de los estatales “cayó en un quince por ciento respecto de la inflación”. Lo que, como señaló el dirigente comunista de Corrientes, “también trae como consecuencia una caída de la actividad privada porque golpea directamente sobre el mercado interno”.
Por otra parte, encendió luces de alarma ya que, como se detallaba anteriormente, “las pocas industrias que hay en la provincia tienen problemas”; algo que, contextualizó, no puede desvincularse “de este ajuste permanente del gobierno de Milei, a quien los hermanos Valdés apoyaron y apoyan”. Lejos de ver algún beneficio en ese apoyo, “los correntinos ven un salario cada vez peor y la situación se agrava con el cierre de la poca industria que hay en la provincia”, reafirmó. Al mismo tiempo, “los municipios transitan por la cornisa como consecuencia de la caída de la coparticipación”, repasó. Ante estas adversidades que empeoran a diario las condiciones de vida del pueblo, repudió el hecho de que “el gobierno de la provincia pretenda poner paños fríos a la crisis dando una aumento salarial tan ínfimo que es una burla para los trabajadores”.
De ahí que, sin dudarlo, Silva hiciera hincapié en que “la única salida que vemos es la de avanzar en la organización de la lucha que se viene dando en Corrientes, con los trabajadores despedidos, docentes, trabajadores de salud y otras reparticiones del Estado provincial y municipal que tienen salarios de hambre, ya que los máximos no pasan de los seiscientos mil pesos y hay trabajadores municipales que ganan menos de cien mil”.
Tras describir la dura realidad de su provincia, enmarcada en la tragedia nacional que vive la Argentina con Milei, subrayó que “como Partido Comunista, nuestra tarea es unir todas esas luchas para que se restituyan los puestos laborales perdidos y que haya una recomposición salarial digna”. Finalmente, sobre esa base de unidad y combatividad, afirmó que tiene que apoyarse la “construcción de una alternativa política real que nos permita derrotar de una vez por todas a este modelo neoliberal del radicalismo y sus aliados, que ahora gobierna también con el apoyo de Milei”.