Atilio Boron es uno de los casi nueve mil académicos, legisladores, dirigentes sociales, periodistas y demás personalidades de la política y la cultura de más de veinticinco países que firmaron una declaración en la que se reclama el cese de la agresión que Washington profundiza sobre La Isla.
Casi nueve mil académicos, legisladores, dirigentes sociales, periodistas y demás personalidades de la política y la cultura de Argentina, Cuba, México, Grecia, Ecuador, India, Perú, Bolivia, Guatemala, Haití, Brasil, Francia, República Dominicana, Congo, Estados Unidos, España, Costa Rica, Puerto Rico, Colombia, Chile, Alemania, Reino Unido, Kurdistán, Euskadi y Paraguay suscriben una declaración que demanda el cese de la agresión que Washington profundiza sobre Cuba. Al mismo tiempo, el documento también se pronuncia contra el avance del fascismo que se viene registrando en América Latina.
Entre quienes suscriben este documento aparece el sociólogo y politólogo Atilio Boron, la escritora Elena Poniatowska, el presidente de Casa de las Américas Abel Prieto, Carmen Lira Saade quien es directora del periódico La Jornada, el académico Fernando Buen Abad, el comunicólogo Ignacio Ramonet, el periodista Carlos Fazio y la Premio Nacional de Periodismo de México, Blanche Petrich.
Ahí se repudia la acusación que la administración encabezada por Donald Trump hace sobre La Isla al calificarla de una amenaza “extraordinaria e inusual” para la seguridad nacional de EE.UU., al tiempo que su repudio se extiende en relación a la imputación penal que desde el Poder Judicial estadounidense se hizo contra el General Raúl Castro Ruz.
“Al permanente sabotaje económico que Estados Unidos practica desde hace 67 años, se sumó el bloqueo total de las importaciones de cualquier combustible y la presión para que empresas de terceros países abandonen sus negocios en la isla, de modo que han salido de Cuba aerolíneas, navieras y empresas de gestión hotelera”, lamenta este comunicado internacional y añade que también se redobló “la fabricación de mentiras y amenazas mediáticas contra el pueblo y el gobierno cubano”. En este marco, se indica que “Cuba solo ha recibido un buque de petróleo en seis meses y no puede hacer transacciones financieras”.
En otro de sus pasajes, la declaración hace hincapié en que “por el costo humanitario que representa para la población usar el cerco económico y energético como arma de guerra, las medidas del gobierno de Estados Unidos contra Cuba tienen las características de un genocidio” y en que, pese a esto, “los promotores del odio anticubano, encabezados por Marco Rubio, presionan para que Trump apruebe una agresión militar que traería la muerte indiscriminada de cubanos y cubanas de todas las edades, y la pérdida de vidas estadounidenses”. Por lo que subraya: “no hemos podido detener el genocidio en Gaza, no queremos otra Gaza en América Latina”.
Tras esta afirmación puntualiza que “una agresión contra Cuba consolidaría la impunidad total de los sectores fascistas de Estados Unidos y haría del uso de la fuerza militar un método recurrente en su trato con las demás naciones”. De concretarse esta amenaza permanente, los firmantes sostienen que se “abriría un futuro de constante amenaza para los pueblos” y resaltan que “Cuba es la prueba de que la tenacidad puede hacer valer la independencia y la soberanía frente al imperialismo, el ejemplo de que un camino de autodeterminación es capaz de garantizar a nuestros pueblos educación, salud, cultura y deporte como derechos”.