La criminal guerra desatada por Estados Unidos e Israel contra la República Islámica de Irán provocó la disparada del precio internacional del petróleo. Gracias a la sumisión abyecta de la Presidencia Milei respecto a EE.UU. esto afectará directamente la economía argentina.
Sube el precio internacional del petróleo, que antes de que Estados Unidos e Israel comenzaran a atacar a Irán se colocaba en 70 dólares el barril y que ayer lunes trepó hasta 120. En medio de una inestabilidad creciente, que tiene su epicentro en la región de Asia occidental, la República Islámica bloqueó parcialmente el estrecho de Ormuz, que es por donde pasa un importante porcentaje del crudo y del gas mundial. Aunque anticipó que lo abrirán a aquellos países que expulsen de su territorio a las embajadas estadounidenses e israelíes. Al mismo tiempo, se registran explosiones en refinerías tanto en suelo iraní como en Baréin y otras de las monarquías aliadas a Washington.
Esta situación impacta seriamente en la producción y en el transporte marítimo, algo que también se hace sentir en los mercados financieros. Ayer, el precio del barril de crudo Brent, que es el referente internacional, se había catapultado hasta 119.50 dólares por unidad y, aunque con el correr de la jornada registró una leve baja, se sostenía en un alza de al menos un quince por ciento. En simultáneo, el West Texas Intermediate, el crudo ligero producido en Estados Unidos, también se disparaba para colocarse por arriba de 120 dólares por barril.
Fuentes autorizadas coinciden en advertir que, si persiste el actual escenario, el precio podría trepar hasta los doscientos dólares, algo que golpearía por debajo de la línea de flotación a la economía global, pero principalmente a aquellos países que presentan profundos niveles de dependencia respecto a los capitales financieros externos y al precio de la energía, lo que los vuelve drásticamente vulnerables.
Mientras durante las últimas dos semanas bancos de inversión como Citigroup, JPMorgan Chase, Morgan Stanley y Bank of America recomendaban a sus clientes reducir sus posiciones en bonos emitidos por Argentina, desde el FMI, la propia Kristalina Georgieva avaló un informe publicado por Wells Fargo que ubica a nuestro país como la economía emergente que exhibe más fragilidad frente a una eventual ralentización o freno en el flujo de capitales internacionales. A lo que hay que sumarle el dato que el gran capital financiero elige omitir y que da cuenta de que Argentina es el segundo país del mundo en el que más industrias cerraron en los últimos dos años. Algo que se prevé que seguirá agudizándose a partir del rumbo político y económico de este gobierno y con la disparada de los precios del petróleo como telón de fondo.
La situación en Asia occidental empuja esta crisis a pasos acelerados. La guerra siempre es algo horrible y, más aún, cuando se trata de una guerra de agresión como la que Estados Unidos e Israel desataron contra Irán. Pero siempre están los que hacen cálculos inhumanos y quieren anticipar, a priori, que un escenario como el actual podría beneficiar a países con producción hidrocarburífera propia, como es el caso de Argentina. Sin embargo, al despejar un poco la hojarasca de la superficie, se puede ver que lo que pasa es todo lo contrario, ya que el control de la energía en nuestro país está, directa o indirectamente, en manos del capital transnacional. Y, entonces, aunque con Vaca Muerta, nuestro país posea la segunda reserva mundial de gas no convencional (shale gas) y la cuarta de petróleo no convencional (shale oil), parece inevitable que aquello que pasa a miles de kilómetros de nuestro país acabe impactando severamente en una economía cuyo flujo de bienes y servicios depende básicamente de los hidrocarburos.
“En Argentina todo depende del dólar y el dólar tiene una relación íntima con el petróleo”, definió desde el Partido Comunista el ingeniero Juan Larrea. Atento estudioso y analista en todo aquello vinculado a temas energéticos, Larrea puntualizó que “esa es la forma en que Estados Unidos entiende su vínculo con el mundo: todo lo hace por petróleo, tal como quedó expuesto en Venezuela y ahora en Irán con los ataques que lleva a cabo junto a los sionistas israelíes”.
En este sentido, Larrea fue claro al recordar que con la salida de escena del “barril criollo”, Argentina comenzó a tener un precio del petróleo estipulado en dólares y atado al del Brent: “estamos pagando el equivalente en gas, electricidad, diesel o nafta de acuerdo al precio internacional y no al de referencia nacional”, remarcó. Y adelantó que si esto continúa, “todos los precios en la Argentina podrían triplicarse porque están atados a ese precio internacional, tal como lo dijo Kristalina Georgieva cuando advirtió sobre el estallido de un proceso inflacionario en el planeta que, entre otros sitios, va a afectar muy especialmente a la Argentina”.
La paradoja de todo esto, que se explica por los niveles de dependencia que nuestro país profundizó desde la asunción de Milei, es que el valioso recurso de Vaca Muerta es expoliado por las petroleras. Al respecto, Larrea recordó que el petróleo prácticamente no tiene retenciones y las regalías están en el orden del doce por ciento. Esto significa, por ejemplo, que si el precio del Brent llegara a doscientos dólares, a la provincia de Neuquén le quedarían apenas veinticuatro dólares por barril.
“Esto permite dimensionar qué es lo que se están llevando media docena de petroleras que están actuando en el país que, aunque digan que tienen base nacional, son todas multinacionales”, recalcó Larrea y lamentó que “asistimos no sólo a la desgracia que representa la guerra, sino a las consecuencias que todo esto trae para nosotros donde vamos a ser más pobres conforme siga subiendo el precio del barril de petróleo”.
Queda en evidencia que de lo que se trata es de soberanía, su defensa o su entrega, y si para muestra alcanza un botón, ahí está lo que acaba de suceder con la venta por parte de YPF de Manantiales Behr a Pecom, que pertenece al grupo Pérez Companc. Se trata del hasta ahora principal campo de explotación petrolera convencional que YPF tenía en Chubut, que durante el tercer trimestre de 2025 tuvo una producción diaria aproximada de 25.000 barriles. “Esto se vendió en 450 millones de dólares pagaderos en dos años, cuando tiene un valor anual de producción bruta de 650 millones, que se van a triplicar para llegar a cerca de los dos mil millones”, explicó Larrea y subrayó que la situación expresa “la magnitud del desastre al que nos arrastra el gobierno de Javier Milei”.