Así definió el presidente de Cuba, Miguel Díaz Canel, a la Cumbre contra el Resurgimiento del Terrorismo Político que organizó Estados Unidos. “Se buscan pretextos como justificación para nuevos atropellos y mayores agresiones”, puntualizó el mandatario cubano y subrayó que el verdadero peligro para la humanidad “es la filosofía del despojo que dicta las acciones de guerra de la ultraderecha transnacional”.
“Estas alianzas de ultraderecha que promueve Estados Unidos recuerdan al fascismo hitleriano”, denunció el Presidente de la República de Cuba y Primer Secretario del Partido Comunista de Cuba, Miguel Díaz Canel, al referirse a la Cumbre contra el Resurgimiento del Terrorismo Político. Organizada por EE.UU., esta convención macartista tuvo lugar a fines de la semana pasada en Washington y fue comandada por Donald Trump y Marco Rubio. La cita contó con la presencia de representantes de 61 países de América Latina, Europa y Asia, ente ellos, la del canciller de Argentina, Pablo Quirno.
Ahí, entre otras tantas amenazas, el secretario de Estado yanqui acusó a La Isla de ser promotor del terrorismo. “Con amenazante proyección transnacional, se promueven alianzas de ultraderecha que recuerdan al fascismo hitleriano o la tenebrosa Operación Cóndor, para arremeter contra una supuesta ‘izquierda radical global’”, sostuvo el mandatario cubano a la hora de salir al cruce de tales aseveraciones y fue claro al cuestionar los argumentos de la Administración Trump.
“Se buscan pretextos como justificación para nuevos atropellos y mayores agresiones”, puntualizó Díaz Canel y subrayó que el verdadero “peligro para la humanidad es la filosofía del despojo que dicta las acciones de guerra de la ultraderecha transnacional”. En esa misma línea remarcó que el imperialismo es responsable de crímenes como “el genocidio que continúa en curso en la Franja Gaza, asesinatos extrajudiciales, cacería, tortura y asesinato de migrantes, del bombardeo a una escuela de niñas en Irán y del genocida bloqueo al pueblo cubano”.
Como se recordará, desde enero pasado EE.UU. apretó aún más el bloqueo que viene perpetrando contra La Isla desde hace más de seis décadas y lo hizo por medio de una Orden Ejecutiva que impone severas penalizaciones a terceros países y empresas navieras que abastezcan de combustible a Cuba, lo que provocó una crisis energética crítica que se traduce en recurrentes apagones que alteran la vida cotidiana y la capacidad productiva cubana.
Durante la semana pasada, a esto se sumó una decisión del Departamento de Estado de EE.UU. que incluye en su lista de sanciones al Ministerio de Turismo y a nueve entidades estatales vinculadas al comercio exterior y el combustible, así como los bienes y los servicios, lo que limita la posibilidad de que empresas de esos rubros puedan hacer transacciones financieras directas. Esta medida apunta a ahogar aún más a Cuba, ya que se dirige directamente sobre la industria del turismo, que es una de las principales fuentes de ingreso de divisas a la economía de La Isla.