Mientras el primer ministro Benjamin Netanyahu aceptaba integrar la “Junta de Paz” de Trump, sus fuerzas de ocupación continuaban asesinando gazatíes, bombardeando el Líbano y destruyendo la sede de la Agencia de la ONU para los Refugiados de Palestina. Fuerte repudio del Partido Comunista de Israel.
En otro acto que exhibe la ferocidad del régimen fascista que encabeza Benjamin Netanyahu, el martes pasado la policía israelí comenzó con la demolición de las instalaciones que la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo (Unrwa), posee en el barrio de Sheikh Jarrah de Jerusalén Este, en un acto que representa una violación de la Convención sobre los Privilegios e Inmunidades de las Naciones Unidas.
Esto fue repudiado por el Frente Democrático por la Paz y la Igualdad (Hadash), que entre otras fuerzas integra el Partido Comunista de Israel, que denunció que se trata de un capítulo más “de una escalada peligrosa y una flagrante violación del derecho internacional”. Colocándose por encima de todos los convenios internacionales, la Knesset (el parlamento israelí) sancionó una ley especial para “autorizar” esta acción, a instancias de una propuesta del ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir.
En este marco, Hadash pidió que la ONU exija “que las autoridades de ocupación rindan cuentas por estas acciones que violan el derecho internacional y dificultan que la Unrwa brinde asistencia a los refugiados palestinos hasta que su problema se resuelva de conformidad con las resoluciones de legitimidad internacional conforme a las resoluciones pertinentes de la ONU, en particular la Resolución 194” (acordada en 1948 y que, entre otros puntos, establece el derecho de los palestinos a regresar a sus hogares y la desmilitarización de Jerusalén). Tras lo que rechazó “la campaña sistemática y continua de Israel como potencia ocupante, que pretende socavar a la Unrwa y su papel simbólico en la afirmación del derecho de los refugiados palestinos al retorno y a una compensación conforme al derecho internacional”.
Al respecto, la integrante de la bancada de diputados de Hadash, Aida Touma-Sliman, denunció que fuerzas israelíes irrumpieron en la sede de la Unrwa derribando la bandera de la ONU para reemplazarla por la israelí y comenzaron a demoler las oficinas. En tanto que el director de la Unrwa, Roland Friedrich, lamentó que “en un acto de respaldo al más alto nivel, el ministro de Seguridad Nacional israelí, el vicealcalde de Jerusalén y al menos dos miembros de la Knéset se unieron para disfrutar de la destrucción de infraestructura humanitaria”.
Mientras esto sucedía las tropas de ocupación que el sionismo mantiene en la Franja de Gaza asesinaban a dieciséis personas palestinas, entre ellas dos niños. Y al mismo tiempo lanzaban una nueva oleada de ataques con misiles sobre el sur del Líbano.
Como si nada de esto existiera, simultáneamente Netanyahu hacía pública su decisión de aceptar conformar la Junta de Paz para Gaza creada por Donald Trump, que en la Junta Ejecutiva ya sumó a Marco Rubio y Tony Blair, y que también cuenta con el yerno del presidente estadounidense, Jared Kushner, el director del Banco Mundial, Ajay Banga, y el asesor de seguridad nacional de EE.UU., Robert Gabriel, así como con Javier Milei.